Santiago, 22/12/06
El botellón convierte la plaza de la Constitución en un basurero
Los restos de la movida del miércoles seguían allí el jueves por la tarde
Un dispositivo especial de policía veló por la seguridad durante esta madrugada
N.M.
El parque de la Constitución está justo detrás del Parlamento de Galicia, una institución que representa a toda la comunidad, aunque, por el aspecto que presentaba ayer a las 14.30, no lo parecía.
La imagen, con las obras de la Cidade da Cultural al fondo, fue captada ayer por un fotógrafo de La Voz, muchas horas después de que finalizase el tremendo botellón que se organizó la pasada madrugada. Eran numerosos los ciudadanos que lamentaban la estampa, tanto por lo que se refiere al incivismo de quienes convierten las calles en basureros como por la responsabilidad que debería tener quien consiente los botellones a la hora de recoger los desperdicios.
Aunque la del miércoles al jueves fue una noche muy movida, con miles de personas participando de la movida nocturna hasta altas horas de la madrugada, los incidentes fueron mínimos, según confirmó el concejal de Seguridade Cidadá, Xosé Baqueiro.
El edil, sin embargo, se mostraba al cierre de esta edición mucho más preocupado por las consecuencias que pudiera tener la velada nocturna del jueves, una noche en la que, según los cálculos realizados por su departamento, se preveía que unas doce mil personas tomasen la ciudad. La gran cantidad de cenas y fiestas, tanto de empresas como de los diferentes centros de universitarios de la ciudad, obligó a multiplicar los recursos destinados a garantizar la seguridad.
Tanto el concejal como el jefe de la Policía Local compostelana, Norberto Villaverde, mantuvieron el pasado miércoles una reunión de coordinación con el Cuerpo Nacional de Policía. En este encuentro se acordó incrementar la cifra de efectivos policiales en la calle que, además, contaron en la noche de ayer con el refuerzo de hombres de la Unidad de Intervención Policial llegados desde A Coruña.
Una de las órdenes que traían los agentes era evitar, en la medida de lo posible, que el botellón se trasladase a la praza Roxa. Los policías recibieron órdenes para que intentasen desviar a quienes se empeñasen trasladar la fiesta a este punto a zonas como la Alameda.
Los operarios municipales procedieron a retirar los renos luminosos, instalados con motivo de las fiestas navideñas, con el fin de evitar episodios como los ocurridos recientemente.
Tanto el concejal como los mandos policiales apelaban al sentido común de quienes participan en la movida para que la noche del jueves transcurriese sin incidentes, aunque el resultado se conocerá hoy.
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