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Vila-real, 07/12/06

Manuel Vilanova: «Pido el indulto porque me gustaría terminar como alcalde este periodo y marcharme»»

El Tribunal Supremo le ha condenado a año y medio de cárcel y ocho años de inhabilitación para cargo público por prevaricación, a consecuencia de una denuncia por no actuar contra los ruidos que generó una empresa. Vilanova, tras 12 años al frente del ayuntamiento, no oculta su sensación de estar apurando sus últimos días como alcalde. Consciente de que su trabajo político puede estar finiquitado, deja patente que gastará su último aliento para evitar el tener que salir por la puerta de atrás.
Xavier Manzanet
Manuel Vilanova, con gesto preocupado, en el pleno celebrado el  27 de noviembre
PENSATIVO. Manuel Vilanova, con gesto preocupado, en el pleno celebrado el pasado 27 de noviembre
-Mucho se ha escrito en la última semana sobre Manuel Vilanova. Quizás sea ahora el momento de expresar cuáles son sus sensaciones...

-En este momento mi ánimo como persona es muy bueno. Tengo la conciencia muy tranquila y siempre he hecho lo que creí que era mejor para todos.

-Con la sentencia en la mano, ¿se arrepiente de algo?

-No me arrepiento de nada de lo que hice. Es posible que me equivocara, que hiciera cosas mal hechas, pero sin querer y de ningún modo de mala fe. Puedo equivocarme porque soy humano, pero no estoy arrepentido de haber hecho algo malo a conciencia.

-¿Cómo es su vida diaria en el ayuntamiento tras la resolución judicial?

-Pues la de siempre; hago lo que he hecho todos los días, ejerzo de alcalde.Con la marcha habitual de todos los días y la dinámica habitual de un ayuntamiento.Cuando me llegue la sentencia, ese mismo día, me iré a mi casa con toda la tranquilidad.

-¿Qué siente como político?

-Como político estoy fotut, molt fotut pues se me ha acabado la carrera política por una sentencia. Me envían de la política con una sentencia que por supuesto acato. Soy respetuoso con la Justicia, un demócrata convencido, y respeto las decisiones judiciales sean o no sean convenientes para cada cual.

«Es duro estar al frente de la alcaldía y muy doloroso que terminen así las cosas»

«Es duro, muy duro estar al frente de una alcaldía y extremadamente doloroso que vayan a terminar las cosas así», asegura el alcalde a Levante de Castelló, ante el que ha roto el silencio que ha guardado los últimos días después de todo lo ocurrido con la sentencia que le condena a ocho años de inhabilitación y uno y medio de prisión.

Vilanova recuerda que todo comenzó con la primera denuncia del matrimonio Flich-Capella un 26 de octubre de 1998, aunque «es curioso que un mes antes, el 24 de septiembre de 1998, se produjera un decreto de alcaldía incoando expediente a la empresa Rocersa por carecer de licencia, entre otras cosas, para fabricar azulejo esmaltado y hacer realidad la cogeneración. Sí tenía licencia para otro tipo de actividades. Todo lo que se indicaba en el decreto de alcaldía se envió, como es lógico, a la empresa y a la conselleria correspondiente».

El 30 de septiembre de ese mismo año, seis días después del decreto en el que se incoa expediente «entró escrito en el ayuntamiento de don Antonio Flich en el que solicita información sobre el asunto. Resulta claro que el señor Flich comienza a moverse cuando se movió la alcaldía», asegura el alcalde.

La empresa Rocersa pide la licencia que se le había denegado y establece horarios para la actividad de cogeneración con la finalidad de evitar ruidos excesivos en determinadas franjas horarias.

Según continúa recordando Vilanova «el 27 de octubre fue cuando desde la alcaldía ya se ordenaba el cierre de actividad a Rocersa y el 29 de octubre de 1998 pide la alcaldía a los técnicos que inspeccionen el lugar para comprobar si se ha cumplido ese cierre observándose que no. El 30 se inicia expediente para proceder al cierre forzoso y el 30 también llega anuncio de querella de A. Flich cuando ya se había actuado. Es claro que ya había interpuesto querella a pesar de conocer las decisiones tomadas».

Recuerda Manuel Vilanova que el 2 de noviembre de aquel año salieron de la medición realizada en torno a 44 decibelios «si no me falla el dato y la memoria» que según los especialistas no era especialmente relevante.

Rocersa anunció contencioso para que no se produjera el cierre de las instalaciones fabriles. El alcalde decretó el 18 de noviembre y «en aras de criterios de proporcionalidad posponer el asunto hasta que se pronunciara el Tribunal Superior de Justicia ordenándose, entre tanto, el cierre forzoso de la planta de cogeneración por ser, presumiblemente, la que podía ocasionar más molestias como consta en la documentación sobre el particular». Precisamente el 20 de noviembre de 1998 se cierra esa planta como refería Levante de Castelló en la información de esos días. «Después de todo eso me veo inhabilitado y con año y medio de prisión y, por recordar, hasta recuerdo que en los primeros momentos judiciales se dijo, por parte de algún catedrático experto de la Politécnica de Valencia, que podía ser temerario situar ese ruido en un punto concreto», aseguró el alcalde. «En primera instancia en Vila-real, a petición fiscal, se solicitaba se archivara el tema. Se recurre por parte de Flich y se juzga la cuestión en el verano de 2005. La cogeneración seguía precintada. Me absuelven a mí y a Rocersa y el fiscal no recurre el asunto. Me alegra aquello, es evidente, porque se actuó con mayor o menor rapidez pero no hubo prevaricación como quedó claro. Entré en la alcaldía en 1995 y a los tres años ya se actuó en la cosa aquella». «Ahora me llega esto y sabemos que por parte fiscal se recomienda, en el Supremo, que no se acepte el recurso. Me encuentro con todo esto. Acato la sentencia y en cuanto me llegue cesaré», concluyó el munícipe.

-Pues mucha gente tiene la sensación de que no está dispuesto a asumir las consecuencias de la sentencia del Tribunal Supremo

-Creo que tengo derecho a no compartir el fallo y a defenderme mientras pueda. A quienes por ahí están diciendo que por qué no he dimitido, debo decirles que acato la sentencia y que la cumpliré en cuanto se me comunique con una ejecutoria judicial, que será lo que me dirá cuanto tengo que hacer. Cuando se me indique que tal día a tal hora dejo de ser alcalde, en ese mismo momento dejaré de ser alcalde. Pero, por supuesto, debo defenderme y pedir la suspensión de la pena. Preparo recurso de amparo al Constitucional recogiendo firmas y he pedido el indulto que presentamos el martes en la Audiencia Provincial de Castelló. Y pido también que, mientras se prepara lo relacionado con la petición de indulto, se me suspenda la pena. Estamos en un Estado de Derecho y por lo menos la posibilidad de amparo aún no se me ha terminado.

-Su decisión de no haber presentado su dimisión nada más conocer el contenido de la sentencia ha generado opiniones enfrentadas. ¿Cree que es lo correcto?

-No estoy de acuerdo con la sentencia pero insisto, una vez más, en acatarla. Cuando se me indique que debo marcharme, me iré sin que sea necesario, en absoluto, que me saquen de la alcaldía ni la policía ni la Guardia Civil. Me iré con tranquilidad y en perfecto orden. Lo que parece mentira es que alguien que parece que no sabe lo que se lleva entre manos vaya diciendo por ahí barbaridades.

-Se le acusa de estar en rebeldía procesalÉ

-No estoy en ninguna rebeldía procesal, cosa que no sé qué es porque no tiene sentido en este caso, sino que estoy en el ejercicio de mis funciones como alcalde porque la sentencia no se me ha notificado en el modo y forma en que debe comunicárseme. Claro que conozco la sentencia desde el mismo viernes famoso. La leí en Internet. Después la recibí porque la envió el procurador. Y creo que lo correcto hubiera sido que la conociera yo y después los medios de comunicación, pero es igual.

-La oposición política lleva una semana exigiéndole que dimita y le acusa de no acatar el falloÉ

-¿Tanto miedo les doy a algunos que se empeñan una y otra vez en pedir que dimita? ¿Tan malísimo soy y tan peligroso? Insistiré todas las veces que haga falta en que respeto la sentencia pero, puesto que creo en la Justicia, al igual que acato la sentencia también sé que tengo derecho a otras cosas. A quienes me pedían la dimisión -se ve que soy muy importante porque piden esas cosas personas como Joan Ignasi Pla, y parece también se han sumado los socialistas de Vila-real- y a quienes quieren que haga algo, saben que sé lo que tengo que hacer, que es acatar la sentencia, y no se cómo decirlo ya. Pero como ciudadano que tiene derechos lo que debo hacer y voy a hacer es ejercitarlos.

-¿Se siente defraudado con alguna persona?

-Todos conocen el caso, un caso del que me absolvieron dos veces: una en primera instancia y la segunda con juicio, testigos y pruebas periciales en la Audiencia. Me absolvieron con todas las consecuencias y ahora, de momento, con las mismas pruebas me condenan, deciden que soy culpable. Por eso, no entiendo los cantos de sirena de algúnos políticos pidiendo que dimita. -¿Qué opina de las reacciones de los grupos municipales, de los concejales que comparten con usted su actividad política?

-Prefiero hablar de los grupos y no de las personas que los forman. Algunas de ellas me han expresado su apoyo moral, comprendiendo el golpe que todo ello significa para mí. Otros -no quiero decir nombres, que diré cuando haga falta- han tenido reacciones de diverso tipo. Alguien comenzó muy fuerte y después se tranquilizó. Algunos han pedido que se reúna la Junta de Portavoces cuando lo que está claro, mientras no se demuestre lo contrario, que el alcalde es el alcalde.

-¿Y cuando usted ya no pueda ser el alcalde?

-Cuando llegue la sentencia se cumplirá el procedimiento que indica que el primer teniente de alcalde pasará a ser alcalde, yo cesaré como alcalde y concejal por imperativo legal y me marcharé a casa. Automáticamente entrará el primer teniente de alcalde como alcalde provisional durante diez días. Deberá convocarse un pleno extraordinario para elegir al nuevo alcalde. Yo ya estaré en mi casa fuera de la política. Eso es lo que sucederá y no habrá aquí ningún vacío de poder. La mayoría la tiene el grupo popular y sus concejales siguen trabajando como siempre.

-¿Y su futuro político?

-Mi futuro político está totalmente destrozado. A no ser que, rápidamente, se anulara la sentencia, cosa improbable porque el Supremo es el Supremo, yo no puedo presentarme a unas elecciones con todo esto encima. Yo debo marcharme a mi casa. Pero también digo que quiero marcharme con dignidad y por eso pido el indulto, porque me gustaría terminar como alcalde este período municipal y marcharme. Ya sé que no puedo presentarme si todo esto no se soluciona de forma milagrosa en dos o tres meses. Esto, pienso, tardará años en aclararse. Dios dirá. En principio hay gente muy valiosa en Vila-real para representar a mi partido. Lo seguro es que, moralmente, todo esto me ha tocado. Estoy en la alcaldía casi doce años, peleando por Vila-real, y los vecinos deberían saber lo que se sufre al frente de una alcaldía, las decisiones que diariamente hay que tomar y que no siempre pueden ser consultadas. Al final quien debe decir sí o no es el alcalde. Eso es muchísima responsabilidad. Una alcaldía como la de Vila-real pesa mucho.

-Momentos duros y momentos también emotivosÉ

-Que después de todos estos años pase lo que ha pasado es durísimo. Pero me consuela que la gente, que es la que me votó, haya respondido también y eso me ha animado muchísimo. Lo que la gente me ha demostrado no tiene precio. Eso me llena de orgullo.

-¿Se ha sentido chivo expiatorio de algo o de otros?

-No creo que sea así en absoluto.

-¿Qué piensa de la familia que le denunció por prevaricación al considerar que no actuó contra la empresa que generaba ruidos?

-A la familia que me ha denunciado sí les digo que el año 1998 se precintó el cogenerador y se solventó el tema, y no creo que hiciera falta recurrir porque el problema estaba solucionado. Nunca dejé el tema sobre la mesa y a la tercera denuncia cerré el cogenerador. Es posible que pasara tiempo, pero yo acababa de llegar a la alcaldía. En la comisión de Gobierno decidíamos todos y todos éramos nuevos. A petición del fiscal se archivó el asunto aquí, aquello estaba precintado y no entiendo por qué se continuó.

-¿No comprende entonces la actitud de los denunciantes?

-Si lo que querían era acabar conmigo, lo lamento y no sé a qué viene tanto odio. Yo estaba tres años de alcalde mientras aquello estaba en marcha. No quiero que se malinterprete si digo que aquello estaba en funcionamiento con el alcalde anterior -el socialista Enrique Ayet-, pero parece que el culpable sólo era yo. En absoluto tengo nada contra Enrique, al que respeto mucho. Sólo quiero comparar que, si todo esto no era contra Manolo Vilanova, por qué no se acusó a los dos alcaldes. Y me duele especialmente que ahora salga un concejal del Partido Socialista, Paco Valverde, que lo fue en su día de Medio Ambiente y Urbanismo, y que salga ahora pidiendo dimisiones por algo que sabe perfectamente en qué consistía. En cuatro años no hizo nada y que este hombre salga pidiendo mi dimisión, si yo fuera él me cogería vergüenza.Pero cada cual tiene la vergüenza que tiene.

-Si no hay marcha atrás y se le inhabilita para la política, volverá Manuel Vilanova a la Sanidad?

-Es evidente. Aquí no se puede vivir del aire.Volveré a la Sanidad, efectivamente, aunque intentaré aguantar hasta las elecciones, a ver si se suspende la sentencia, y de no ser así me iré a casa y a mi profesión como médico. Descansaré primero, me reciclaré de inmediato y a seguir.

-¿Y por qué quiere seguir hasta las elecciones?

-Quiero aguantar por dignidad. Ayudaré al Partido Popular para que vuelva a ganar las elecciones en Vila-real, que estoy seguro las ganará, volveré a la vida sanitaria y lo que me quede de vida procuraré disfrutarla con más tranquilidad y con el servicio a las personas desde otros lugares.

-¿Es el punto y final de su vida pública? -Es complicada la respuesta. Que todo esto salga a flote en poco tiempo es difícil, muy difícil. Esto ha sido un palo muy muy duro.También hay que pensar en el relevo. No tengo las cosas seguras pero dudo, dudo volver a la política. Si eso depende de mí y de mi familia no volveré.

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