A Coruña, 01/12/06 Anulan la licencia a una discoteca de Boiro que lleva cerrada varios años
I.T.
Las protestas vecinales contra la actividad ruidosa de la discoteca (que está cerrada desde hace más de cuatro años) comenzaron ya en el momento mismo de su apertura, en noviembre de 1997, con sucesivas denuncias que sólo hasta 2002 motivaron cerca de una treintena de actas de inspección por ruidos. Hasta 45 decibeliosEn 1998, el Ayuntamiento instó a los propietarios del local a insonorizarlo, pero los 45 decibelios de media que la sala siguió emitiendo superaban ampliamente el límite de 30 fijado por la normativa municipal. Durante esos años, el Ayuntamiento abrió a la discoteca varios expedientes sancionadores que dejó caducar y sólo dos de ellos, una multa por ruidos de 9.000 euros y otra de 1.500 euros por quebrantar una orden de paralización de la actividad dictada en 1998 fueron confirmados en 2002 por sendas sentencias del TSXG. Hasta ese año, el local había acumulado ya 30.000 euros en sanciones impagadas. El caso llegó al SupremoLas reclamaciones judiciales de uno de los vecinos afectados llegaron incluso al Tribunal Supremo, que en abril de 2003 declaró vulnerado su derecho fundamental a la inviolabilidad del domicilio y se reconoció su derecho a ser indemnizado. El Supremo subrayaba que los ruidos y vibraciones causados por la actividad del local "han dificultado gravemente el normal disfrute de su domicilio al demandante" y reprochaba al Ayuntamiento boirense su pasividad ante estos hechos. Del revés a la victoriaPero unos meses después, el mismo vecino recibía un revés por parte del Juzgado de lo Contencioso número Uno de Santiago de Compostela, que desestimaba su pretensión de que se anulase la licencia municipal de apertura concedida en su día a la mencionada discoteca. Ahora, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia revoca esta última sentencia y da cobertura a la petición vecinal. Además, de paso, la sentencia arremete contra la actitud de la titular del establecimiento y del propio Ayuntamiento, que por aquel entonces gobernaba el alcalde Jesús Alonso, del PP. CONTUNDENTE REPRIMENDAMezcla de pasividad y rebeldíaLa Sala censura "una pasividad municipal que aquí" -señala- "nos atrevemos a calificar de sorprendente". "No es de recibo" -continúa la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia-, "no se alcanza a comprender que con tantas actas de infracción reveladoras de una emisión de ruidos muy superior a la permitida, y continuada durante años, toda la actuación municipal se reduce a un requerimiento de adopción de medidas correctoras no cumplido satisfactoriamente y a una orden de paralización de la actividad cuyos concretos efectos no constan, salvo por la imposición de una sanción, y de otra que no produjo efecto disuasorio alguno". La Sala admite que las deficiencias de insonorización son reparables, pero recuerda también la reiteración y gravedad de las infracciones. En este sentido señala que "entre la pasividad del Ayuntamiento y la rebeldía del titular de la licencia, la subsanación (de las irregularidades) se presenta como un imposible en el curso de un expediente que abarca varios años". En vista "del desprecio que para la titular del establecimiento merece el domicilio" del vecino recurrente, el Tribunal opta por revocar la citada licencia . LAS CLAVESTres nombres y una década de historiaLa discoteca, sita en el cruce de las avenidas de Compostela y de A Constitución, se inauguró a finales de los años noventa bajo el nombre de Scream (que en inglés significa chillido). Posteriormente pasó a denominarse Iceberg y, desde el verano de 2001, Pachá. Desde hace más de cuatro años está cerrada. En los últimos años, el TSXG había dictado ya dos sentencias firmes contra sus dueños (una por ruidos y otra por incumplir la orden de cierre). Una alegación "poco creíble"La Policía precintó la discoteca el 29 de mayo de 1998, pero a los dos días continuó su actividad. La que entonces era su dueña, María Luisa Outeiral, alegó en aquel momento que el local fue abierto, pese a la orden de cierre, por otra persona que desconocía esa medida. Pero el TSXG lo estimó "poco creíble" dado que se trataba de su marido. Dogma, la próxima en bajar las rejasEl edil de Urbanismo de Boiro, Xoán León, dijo que "en efecto, el Concello actuó en su día con pasividad" y añadió que "a veces es complicado llevar un expediente hasta el final". Al respecto citó el caso de la discoteca Dogma (que fue llevado a la Fiscalía) sobre la que pesa una orden de cierre que se hará efectiva en una semana tras un mes intentando localizar al dueño para comunicársela.
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