Córdoba, 31/03/05 Vecinos piden calidad en las Cruces y Ferrero dice que será inflexible en el horarioC. G. BERNAL.
El concejal de Fiestas y Festejos, Marcelino Ferrero, reconoció que el gobierno municipal pretende aunar los intereses de participantes y vecinos. «Siempre van a existir personas que se quejen del ruido y de la suciedad, pero hay que comprender que las Cruces forman parte de la tradición cordobesa y supone una seña de identidad de la ciudad», explicó el responsable de Fiestas y Festejos. No obstante, Ferrero advirtió a los responsables de las cruces que desde su área se aplicará a «rajatabla» los horarios permitidos para la música «porque también hay que entender que los vecinos deben descansar y el límite establecido por la organización es suficiente para el disfrute de todos». El horario aprobado en las bases del concurso para este año establece que el permiso de música es de 12 a 17 horas y de 20 a 1 de la madrugada, a excepción de los viernes y vísperas de festivo que se permitirá su uso hasta las 2 de la mañana. La propia normativa establece que a partir de las 12 de la noche los responsables de la cruz deberán reducir el volumen musical. Barras con cruces Del mismo modo, la calidad de la ornamentación también ha recibido las críticas de muchos ciudadanos. Desde la asociación Al Zahara se avisa que algunas de las cruces han sido utilizadas en exclusiva para sacar dinero con el montaje de barras de comida y bebida. Francisco Nieto, presidente de esta asociación vecinal, pidió ayer más rigidez a la hora de aceptar a los participantes «porque vemos que en lugar de cruces con barra, algunas veces tenemos barras con cruces». Aunque el concurso recoge la expulsión como medida de sanción para los que no cumplan las normas sobre higiene, horarios y volumen de música, Marcelino Ferrero reconoce que el pasado año no hubo descalificaciones. «La dificultad viene dada porque, a diferencia de los patios, no podemos ver las características de la cruz hasta que no está montada», lamentó. El Ayuntamiento, no obstante, es conocedor de la problemática y desde las bases del concurso intenta evitar que la fiesta se convierta en mero negocio. Para ello establece unas medidas máximas para la barra de atención al público. Del mismo modo, se otorga mayor puntuación a los participantes que no instalen zonas para el consumo.
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