Oviedo, 28/03/05 Encajonados por el progresoLa colonia de Guillén Lafuerza, antes un barrio casi idílico, reclama al Ayuntamiento mejoras para paliar los efectos de la autopistaL. IGLESIAS
Ventanielles, barrio cuyo topónimo significa 'tierra de vientos', 'paisaje de ventura' o 'lugar de ventanas', constituía uno de los arrabales extramuros de la ciudad de Oviedo, tal como consta en la merced que el 8 de abril de 1214 otorgó el señor de esas tierras a favor de los vecinos. El núcleo primitivo del barrio se encontraba en lo alto de la loma sobre la que se sitúa La Cadellada. Pero en el siglo XIX, el establecimiento de la Fábrica de Armas de la Vega convirtió esta zona en el primer barrio realmente obrero e industrial de la ciudad. La necesidad de viviendas tras la Guerra Civil lo expandió, configurándose como una estructura de colonias. La de Guillén Lafuerza fue una de esas colonias. «Lleva el nombre de su promotor», recuerdan los vecinos. «Si hay cielo, estará allí por lo que hizo», agradecen algunos. Sin embargo, la zona padece ahora numerosas carencias, que sus residentes acaban de trasladar al Ayuntamiento a través del Grupo Municipal Socialista. Lo que antes era una zona verde casi rural, ahora aparece como un complejo residencial antiguo, enclaustrado entre nuevas promociones y casi pegado al arcén de la autopista. Cuesta dormir con el ruido. Y el cielo se ve más pequeño ahora. Demandas para el barrio Guillén Lafuerza, gobernador de la región durante el franquismo, mandó construir un conjunto compuesto por varias filas paralelas de casas bajas con jardín de 200 metros cuadrados que algunos también conocen como El Rancho. Fueron asignadas todas a familias de clase obrera, con una renta muy baja. Podían comprarla también a bajo coste a los pocos años. Julita vivió toda su infancia y juventud en una de esos chalecitos de 200 metros cuadrados, rodeada de prados que ya no están. Recuerda, porque se lo contaron, cuando la mujer de Franco y el mismo Guillén Lafuerza vinieron a inaugurarlas, «allá por el año 40 las primeras». Las 11 filas de chalés se construyeron por fases, entre 1939 y 1955. No hay nadie en el barrio que desconozca las facilidades que se encontraban los que recibían la llave y corrían a visitar su nuevo hogar: la casa amueblada, sábanas bordadas y mantas, carbón para un mes y hasta carne para el primer día. Julita vive ahora en el bloque conocido como El Patronato. Este edificio también tiene su historia, porque fue construido por los mismos que lo iban a ocupar: «Se juntaron varios vecinos: uno albañil, el otro fontanero... Los materiales los daba el gobierno». Pero volviendo a la colonia, allí reside aún su hermana Liber, en el número 15 de la calle Gardenias. Todas las estrechas vías que la atraviesan tienen nombres de flores. Antes, simplemente era Guillén Lafuerza. Pero la apertura de la autopista 'Y', en 1976, terminó por dividir el barrio en dos partes. El progreso se llevó por delante tres filas de casas sin apenas oposición de sus moradores. También se llevó las dos romerías que celebraban, porque los prados fueron desapareciendo; y su tranquilidad. Sobre todo, eso. «Convivimos ahora con el ruido de los motores, los frenazos, las bocinas...», protestan todos. Su mayor demanda en estos momentos es una pantalla acústica que les libere del atronador ir y venir de automóviles. También reclaman que se controle la velocidad en la entrada a la ciudad, especialmente en las inmediaciones de la glorieta situada en la calle Los Rosales. La limpieza de la zona verde situada entre la calle Las Gardenias y la autopista completa la lista de demandas principales al Consistorio. La colonia ya nunca volverá a ser la tranquila zona residencial que era a causa del progreso. Los vecinos lo comprenden perfectamente. Pero opinan que su calidad de vida podría ser mejor «si tan solo el Ayuntamiento prestará un poco de atención a estas pequeñas cosas que pedimos», según concluye su discurso José Feito.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |