Granada, 21/03/05 El Realejo no quiere ni una sola barra en el barrio el Día de la CruzCree que sólo sirven para que la zona se convierta «en un gran botellón» Ya le ha planteado el asunto al Ayuntamiento y espera una respuestaRAFA LÓPEZ
Las quejas vecinales vienen de lo que, dicen, ha acontecido en el barrio en las últimas ediciones de la fiesta: proliferan por doquier unas barras portentosas que acompañan a una cruz raquítica instalada a unos pocos metros. La cruz, en suma, se convierte en una excusa para conseguir la licencia municipal oportuna con la que montar la barra, un instrumento que permite recaudar fondos para las más diversas actividades. Esta tendencia de cruz chufletera al lado de una barra no es privatiza del Realejo, sino que se extiende como una mancha de aceite por toda la ciudad. Según el presidente de la Asociación de Vecinos del Realejo, Pedro Jaraque, el año pasado se produjo una situación insoportable en el campo del Príncipe, ubicado en pleno corazón del barrio: allí se instalaron hasta cuatro barras para animar la fiesta, mientras que había una sola cruz en la plaza. Los vecinos ya han realizado una asamblea general en el seno de la asociación y han tomado una postura unánime en contra de las barras. Los ruidos que genera la música que se ofrece a todo volumen por los altavoces y las borracheras de muchas personas son las principales molestias, según se quejan los residentes. Junta de distrito El asunto ya ha sido planteado al Ayuntamiento de Granada a través de la Junta Municipal de Distrito, en la que está el concejal de Cultura, Juan García Montero. Según Pedro Jaraque, aún no hay ninguna respuesta por parte del gobierno local, aunque los vecinos esperan que sea receptivo a esta petición que ha sido formulada. «Se pueden y se deben poner todas las cruces tradicionales que se quieran, pero sin barra. Lo lógico es que la gente se divierta, para lo cual se pueden usar los bares que hay por todo el barrio», manifestó Pedro Jaraque. Preguntado sobre si esta medida debería adoptarse también para el resto de la ciudad y no sólo para el Realejo, el presidente de la entidad vecinal respondió sin titubear: «Ojalá fuera así en toda Granada». A su juicio, el modelo que debe seguirse es el de la Corrala de Santiago, un lugar que año tras año cosecha premios en el certamen oficial que convoca el Ayuntamiento de Granada: se monta el patio, pero ninguna barra en sus alrededores.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |