Granada, 19/03/05 'Macrobotellón' en GranadaBEGOÑA DAMIÁN
Los motivos, una cadena de desencuentros que confundieron a los jóvenes, la mayoría dispuestos en esta ocasión a renunciar al vallado Paseo de los Tristes a cambio de una fiesta organizada a modo de macroconcierto, que finalmente resultó frustrado. La negativa del Ayuntamiento a última hora a conceder la licencia para celebrar la Fiesta de la Primavera oficial en una parcela del Zaidín –situada junto al Circo y muy cerca de la Cricunvalación– provocó el desconcierto entre los jóvenes que esperaban a las puertas, en primer lugar, y el traslado de los botellones al centro de la ciudad ante el panorama que se presentaba. Aunque el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, manifestó el pasado jueves su deseo de que la gente se concentrara en el Zaidín para "evitar que la fiesta se desparrame", como dijo, finalmente ocurrió todo lo contrario. Una decena de jóvenes comenzó a llegar al recinto 'oficial' hacia las 15.00 horas, tres horas después, los asistentes, que se contaban por miles, seguían a las puertas del mismo esperando que la organización les dejara pasar. Mientras, la Carrera del Darro, Plaza Nueva y el Paseo de los Tristes divisaban los primeros grupos de jóvenes, que se concentraron principalmente en torno a la iglesia de Santa Ana hasta que el número de asistentes a la fiesta sobrepasó la capacidad del espacio. El rumor de que la licencia municipal de actividad, indispensable para celebrar este tipo de actos, fue concedida llevó a la organización de la fiesta del Zaidín a poner música durante casi una hora, a vender bebidas y abrir el extenso recinto preparado para recibir a más de 10.000 personas. Pero la diversión duró poco tiempo. La Policía Local comunicó a las 17.30 horas que el Consistorio había denegado a la organización la licencia para celebrar la fiesta, pese a que los responsables de ésta contaban con el permiso para ocupar la vía pública y aseguraron ayer a este periódico que el "Ayuntamiento nos dijo en todo momento que no nos preocupásemos, que nos daría el otro permiso para hacer la fiesta". De cualquier forma, el Consistorio dio marcha atrás y rechazó la solicitud porque, según informó el área de Medio Ambiente, "los organizadores no han presentado un plan de emergencia y evacuación correctamente, así como los justificantes de cumplimiento de otros aspectos relacionados con la seguridad de las personas que pudieran asistir al evento, tales como la garantía de que la instalación eléctrica es correcta". Por su parte, los organizadores criticaron que las autoridades locales suspendiesen a última hora la fiesta pese a que, según afirmaron, fue presentando la documentación de forma progresiva, además de cumplir con todas las exigencias. Así, culparon al Consistorio por las pérdidas del evento frustrado, que cifraron en más de 120.000 euros invertidos en la contratación de 65 camareros, 16 vigilantes de seguridad, bebidas y equipos de música. El efecto de la suspensión de la fiesta del Zaidín se retrasó unas dos horas. A las más de 8.000 personas concentradas en el eje del Paseo de los Tristes, Plaza Nueva –cortada al tráfico desde las 16.00 horas– y Realejo se sumaron miles de jóvenes que llegaron desde distintos puntos de la ciudad, extendiendo la fiesta a todo el centro, incluidos la zona del Hipercor, laterales de Gran Vía y parte de los pasillos universitarios. Los jóvenes que se trasladaron al festejo convocado en el Zaidín permanecieron junto al recinto hasta caer la noche montando su propia fiesta y sin necesidad de obtener permisos municipales. El Paseo de los Tristes, vallado desde el jueves, volvió a convertirse en el punto de encuentro de la inmensa mayoría de personas que participaron en la Fiesta de la Primavera hasta bien entrada la madrugada, un evento que, pese a las previsiones oficiales, no logró escapar de la polémica .
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