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Granada, 17/03/05

La fiesta de la primavera amenaza con colapsar el Albaicín y Zaidín

Los vecinos exigen garantías para que autobuses y transporte sanitario puedan circular sin restricciones Un plan policial tratará de frenar posibles problemas
José R. Villalba
Los carteles pegados en las facultades de la Universidad anuncian la inminente llegada de la primavera y la convocatoria de fiestas para recibirla de la forma más pagana posible, como tradicionalmente se hacía en la antigüedad. Pero ahora con botellón.

Los mensajes 'sms' a través de los teléfonos móviles traspasan las fronteras de la capital para avisar a los amigos del pueblo o de otras ciudades que se acerquen a Granada mañana para conmemorar el cambio de estación. Sólo el pasado año, más de 25.000 personas se concentraron en el casco histórico y Zaidín de forma espontánea para disfrutar de una fiesta que acabó convirtiéndose en un macrobotellón.

Empresarios y vecinos reivindican sus derechos en víspera de lo que se avecina, un año más. «Estamos mentalizados para no abrir la terraza el viernes», decía ayer el propietario de unos de los restaurantes del Paseo de los Tristes.

El Ayuntamiento tiene previsto instalar vallas en todo el paseo, para evitar molestias a este sector hostelero y a la vez desviar las posibles concentraciones humanas hacia el Rey Chico u otras zonas de la ciudad. «Si nos encontramos con pequeñas concentraciones actuaremos para disuadirlas»; si la situación se acaba desbordando «nos limitaremos a evitar los conflictos y a regular el tráfico», explica el portavoz de la Policía Local, Mariano Valbuena.

La concejalía de Seguridad Ciudadana y la Policía Nacional activarán un amplio dispositivo para evitar males mayores mañana viernes. La Policía Local contará de 30 a 40 agentes más para controlar tres zonas de la ciudad donde prevén una importante avalancha de personas: Zaidín, Casco Histórico, y Plaza de Albert Einstein-Hipercor.

Los vecinos del Albaicín temen quedar aislados si la afluencia de gente se dispara, como suele ocurrir todos los años. «Nuestro temor es quedarnos aislados por el corte de tráfico en Plaza Nueva como pasa siempre», apunta el presidente de la asociación de vecinos del Bajo Albaicín, Manuel Navarro Lamolda. Dos años atrás, una ambulancia no pudo entrar al barrio para recoger a una anciana enferma. «Esperemos evitar situaciones de este tipo y para eso necesitamos la colaboración de todos».

En el anecdotario también figura la trifulca montada en el Paseo de los Tristes entre un grupo de jóvenes y policías locales. «A nosotros nos parece bien la celebración de estas fiestas, pero exigimos que respeten el derecho al descanso y al entorno urbano de esta parte del Casco Histórico». Lamolda, junto al resto de asociaciones vecinales de la zona y los empresarios, pidieron hace un mes al Ayuntamiento medidas para evitar problemas durante la fiesta de la primavera.

El concejal de Seguridad Ciudadana, José Antonio Balderas, espera que el dispositivo policial sea capaz de frenar las concentraciones masivas en torno a la fiesta de la primavera. «No hay previsiones para cortar el tráfico en ningún sitio, sólo recurriremos a esta medida si no nos queda otra solución».

El Ayuntamiento ha autorizado una fiesta privada en el barrio del Zaidín, detrás del Palacio de Deportes, que puede funcionar de gancho para desviar las concentraciones en el Casco Histórico o en la zona de Hipercor.

Las protestas vecinales no han tardado demasiado tiempo en hacerse oír. La asociación de damnificados por el festival de rock del Zaidín -vecinos del entorno de Torre de la Pólvora- ha denunciado el malestar del vecindario de este entorno por la fiesta anunciada. «Nos preguntamos si el Ayuntamiento tiene previsto lo que se puede montar de gente en esta zona y si este descampado reúne las condiciones para celebrar una fiesta, en cuanto a vallas, tomas de luz, urinarios», reflexiona Valentín Martos, presidente de los vecinos del Zaidín.

El pasado año, más de diez mil individuos se concentraron en una fiesta legal en las instalaciones de la Feria de Muestras de Armilla -Fermasa-.

La Policía Local se vio obligada a cortar la carretera que transcurre paralela a Fermasa desde las tres y media de la tarde. Una hora después no cabía un alfiler en los pabellones de la feria. Y los concentrados en el Paseo de los Tristes cambiaron el escenario de la fiesta y acabaron uniéndose a los ya congregados en la feria de muestras.

Vecinos, Ayuntamiento y Policía Local piden a los jóvenes que opten por lugares alternativos para congregarse. Los propietarios de los establecimientos hosteleros exigen que les dejen realizar su trabajo.

«Las fuerzas de seguridad deben velar para que los restaurantes y bares puedan abrir sus puertas». Y por último, Valbuena asegura que si cortaran el tráfico «el transporte sanitario quedaría garantizado» para tranquilidad de los vecinos.

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