Pontevedra, 16/03/05 CUANTIFICAN ENTRE UN 20 Y UN 25% EL "DESVÍO DE CONSUMO POR TEMOR A LAS PRUEBAS DE ALCOHOLEMIA"Los hosteleros instalarán alcoholímetros para que los clientes se autocontrolenB.M.Los hosteleros de la provincia pretenden instalar alcoholímetros en sus establecimientos con el objeto de facilitar el autocontrol de sus clientes. Para poner en marcha la iniciativa los portavoces de la Federación provincial de empresas de hostelería se reunieron ayer con el subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández y la jefa provincial de Tráfico, María Fernanda Pardo, para proponerles la firma de un convenio de colaboración para que Tráfico certifique que los alcoholímetros que instalen están homologados y evitar que sus usuarios se encuentran con sorpresas desagradables si tienen que pasar un control de la Guardia Civil. "No hablamos de que se incumpla la ley, ni de en dónde hacen los controles" señaló Carlos Rodríguez, presidente de la Federación provincial de hosteleros "sino de poner medidas, de que las autoridades nos escuchen y conozcan los perjuicios que nos causan ciertas actuaciones". Los empresarios de hostelería (restaurantes, bares, pubs y discotecas) cuantifican entre un 20 y un 25% el "desvío de consumo por temor a los controles de alcoholemia". Los empresarios de la comarca criticaron en repetidas ocasiones la localización de dichos controles en las inmediaciones de sus locales y en las entradas de la ciudad, lo que retrotrae la clientela. Los hosteleros aprovecharon la entrevista ayer con el subdelegado del Gobierno para hablar del "botellón" , un problema de competencia desleal y de seguridad ciudadana que les afecta directamente ya que merma sus ingresos y provoca desórdenes a las puertas y en el interior de los locales que regentan. Carlos Rodríguez explicó que los perjuicios ocasionados al sector se "están agravando", ya que a la disminución de sus ventas hay que añadir "el clima social de violencia" que está generando no sólo en los espacios públicos sino también delante de los pubs y discotecas que, de esta manera sufren las sanciones de unos ruidos que no provocan y se ven involucrados en peleas y destrozos que no buscan ni desean. Ocio controlado"Antes en los pubs y discotecas el ocio estaba controlado pero ahora con el botellón la gente viene muy pasada de alcohol y tenemos que controlar la entrada lo que causa muchas veces broncas en la puerta" señala Carlos Rodríguez quien añade que "además entran, no consumen, hacen uso de las instalaciones y a la mínima se pelean creando situaciones de violencia en el interior". El "botellón" es un problema ya de índole social y ya generalizado en la provincia, sostienen los hosteleros, que piden la constitución de mesas de trabajo en localidades como Pontevedra o Vigo en las que se sienten con ellos, los representantes vecinales y las autoridades locales con el fin de buscar soluciones. "La idea general, para que se reconduzca la situación, es que se prohíba el consumo de alcohol en las calles" explicó el portavoz de la Federación provincial de empresarios de hostelería "aunque con la salvedad de terrazas legalizadas o en situaciones concretas como fiestas, etc." "Controlar los horarios es una huida hacia adelante"Carlos Rodríguez considera que los hosteleros están sujetos a una presión administrativa y policial que, en ocasiones, es desproporcionada e injusta. En este contexto incluye la intensificación del control de los horarios de cierre cuyo incumplimiento es esgrimido, por sectores policiales y vecinales, como una de las causas que desencadenan efectos negativos de la "movida" (peleas, destrozos, daños...). "Controlar los horarios tenía sentido antes pero el botellón reventó todo" afirma el presidente de la Federación provincial de empresas de hostelería quien cree que "hacer hincapié en el horario para controlar la movida es una huida hacia adelante y lo hacen porque siempre es más fácil controlar al que está instalado". Precio y calidadCarlos Rodríguez rechaza los argumentos de que la carestía de las copas en los locales nocturnos y la posible práctica del "garrafonazo" explican en buena medida el que los jóvenes hayan optado por beber en la calle. "El precio de las copas es relativo porque la oferta es muy amplia y hay para todos los bolsillos", señaló el presidente provincial de los hosteleros que niega categóricamente que en los pubs y discotecas se dé "garrafonazo". "El garrafón no existe en la provincia, está fuera del mercado".
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