Santander, 14/03/05 Forajidos de cartón-piedraLa Asociación de Vecinos de Pombo y Cañadío lleva a los tribunales a un tiovivo de la plaza por la emisión de ruidos El Ayuntamiento y los propietarios de la instalación buscan medidas correctoras para cumplir la legalidadJavier Fdez. Rubio
Los vecinos de la zona llevan practicando la política de 'tolerancia cero' con cualquier emisión de ruidos. En esta particular cruzada no sólo están bajo vigilancia los más de 200 bares de la zona, o los consumidores de alcohol -o refrescos- en la vía pública, sino que también hay tiempo para que un perito se acerque por la noche a la instalación, tome mediciones y se denuncia a este potencial fuente de peligro para la convivencia del barrio en el Ayuntamiento y en los juzgados. Los mejor de todo es que el Ayuntamiento de Santander, que tiene abierto un expediente por infracción, ha tomado sus mediciones -también de noche, con la música a todo trapo y los usuarios dándole con entusiasmo a la bocina- y ha llegado a la misma conclusión: el nivel de ruido supera con creces lo permitido. Pero lo mejor de todo es que también lo supera el ruido ambiental. Es decir, que si no hubiera tiovivo, o si el tiovivo fuera 'mudo', el autobús del transporte urbano, el camión de reparto o el taxi, los niños que juegan en la plaza, las palomas, las cuadrillas de amigos, los otros caballitos de la plaza, la churrería, y los comensales de los cafés, están superando con sus emisiones sonoras el nivel máximo permitido. Y a ver quién lo denuncia. La conclusión no es tanto que los santanderinos se pongan fuera de ordenanza sino que Santander es, en sí, una ciudad ruidosa. De 45 a 71 decibeliosEl expediente municipal ha sido incoado por denuncia del Alfonso Díaz, secretario de la Asociación Pombo y Cañadío, quien aportó documentación para denunciar la instalación no sólo por superara el límite de ruido, sino por carecer de licencia. Esto último ya está resuelto, pero lo que no tiene arreglo todavía es que, estando permitido un máximo de 45 decibelios por la noche, la instalación llegue a emitir 71 decibelios.Las medidas efectuadas por el perito contratado por la asociación constató que el 23 y el 30 de agosto del pasado año, de 21.30 a 22.30 horas, se confirmaron valores entre 72 y 73 decibelios. La medición de los técnicos municipales establecía 71 decibelios. Este valor incluso supera el nivel de ruido ambiental, que es de 59,59 decibelios, el cual sería el límite a observar, por lo que el Ayuntamiento está en conversaciones con la propiedad para establecer medidas correctoras y que de este modo 'Baby Belén' no sea multado. Manuel Penagos, representante de la propiedad, presentó alegaciones, las cuales fueron desestimadas. Argüía que desconocía cuándo se realizaron las mediciones, que la infracción había prescrito (cinco meses desde el hecho hasta la comunicación del expediente) y que el tiovivo está generalmente cerrado en torno a las nueve o nueve y media de la noche. Todas fueron rechazadas. Paralelamente, el juzgado ha demandado al Ayuntamiento la remisión del expediente abierto. 20 bares en el objetivoSegún ha podido saber este periódico, el 'Baby Belén' no es el único que está siendo inspeccionado. Una veintena de locales hosteleros del centro están siendo visitados por los técnicos municipales dadas las molestias que supuestamente causan.Los denunciantes, vecinos de la zona, están pidiendo compensaciones económicas. La historia aún no ha terminado para 'Baby Belén', que deberá vigilar que los vehículos no superen el límite de velocidad o que sus usuarios estén en perfecto estado, no sea que se haga necesaria la práctica de controles de alcoholemia.
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