Valladolid, 27/02/05 Presión sonora junto a la almohadaEl largo camino de una familia que lucha contra los ruidos que llegan de las paredes medianeras de su casaTexto de/A. Corbillón. Fotografía de M. de la Fuente.
«Esos planos nunca se cumplieron. Cada uno hizo sus reformas pasándose por el forro todas las leyes», explica Carmelo. En su caso -continúa- los cambios se tradujeron en las peores expectativas para el bienestar familiar de alguien como él, un transportista sin horarios fijos que duerme cuando sus viajes se lo permiten. «Me pusieron una cocina pegada a la pared medianera (la que separa su casa de la de sus vecinos). ¿Se imagina meterse en la cama a las cuatro de la mañana y despertarse a las siete con el sonido de la lavadora, el lavaplatos o la cocina?», pregunta Carmelo Rosales. En los últimos años, este vecino de Palencia ha recorrido todos los estamentos públicos y privados buscando soluciones. «La Policía Municipal me ha hecho ya 10 o 12 mediciones de los niveles de ruido. Han determinado que alcanza hasta 47 decibelios cuando la ordenanza municipal marca un límite de 30», explica. Esa superación de más de un 60% de los máxmos de la normativa local no han bastado para que la familia Rosales (en la casa ya solo vive el matrimonio, los hijos se han independizado) vea satisfechas sus reclamaciones. «Acabamos hartos de hacer escritos. Hemos estado con el alcalde de Palencia cuatro o cinco veces y la postura es reírse de todo. Nos dice que es muy complicado meterse con alguien por un asunto así», continúa. El recurso a la vía judicial también ha sido fuente de frustración. Aunque por fin ha logrado una sentencia que le da la razón e incluso le concede el derecho a una indemnización, ahora debe entablar otro pleito para establecer el precio de seis años de «cinco juicios, mucho dinero y psiquiatras, lo que me han llevado a tomar pastillas». Un largo caminoSeguramente, sus problemas habrían sido menores si los materiales de construcción que se usan en España no perdieran calidad de forma inversa al incremento de la demanda. De hecho, la ley hace también responsable de los niveles de ruido comunitario a los constructores que no cumplen el Código Técnico de Edificación.En su búsqueda de soluciones, a Carmelo le llegaron a plantear que aislara la casa. «¿Aislar la casa? Bueno, no lo descarto pero nunca antes de que se cumpla la ley. Haré las reformas pero solo después de que se cumpla una ley que ya me ha costado una buena cantidad de tiempo y dinero», insiste, antes de reiterar que «estoy dispuesto a llegar al final porque, para vender mi casa, siempre me quedará tiempo». Mientras, algunos vecinos esperan a que acabe el camino de este 'conejo de indias' antes de decidir si emprenden caminos similares por problemas similares.
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