Valladolid, 27/02/05 Un coste médico y social aún sin evaluarAntonio A. Soto LozaA. C./PsiquiatraDe la irritabilidad a la depresión y, finalmente, al estrés postraumático, la consulta de especialistas como el doctor Antonio A. Soto recibe cada vez más consultas derivadas de los efectos del ruido. «El ruido continuo lleva al insomnio. Y el día a día del insomnio provoca cuadros depresivos, ansiedad, irritabilidad y puede acabar en un estrés postraumático», resume. Este psiquiatra está convencido de que el peaje a pagar en salud física y social por el ruido aún no se ha evaluado. «Es un problema ambiental más grave que el polen o las radiaciones y sus efectos los vamos a ver en unos años, aunque casi diría que ya los estamos notando», advierte.Los cuadros de ansiedad que se están diagnosticando ya «son reactivos, es decir dependen de la resistencia de cada uno», pero por su consulta ya hay casos de «personas sometidas a tal estrés postraumático que sueñan con los ruidos, los reproducen continuamente o se echan a llorar». Todo ello en procesos que, al no poder cesar a voluntad, se convierten en acumulativos. «El tratamiento que se dé palía el problema, pero el mal no cesará si no desaparece la causa», explica. Junto a las afecciones mentales, Antonio A. Soto apunta el incremento de hipoacusias (sorderas) que «también se verán sus efectos en unos años» y otras patologías asociadas. Este experto concluye que «va a haber un coste social y médico alto y caro pero aún no hay evaluaciones al respecto».
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