Sevilla, 27/02/05 La ordenanza de limpieza no es aplicada contra las 'botellonas'La norma estipula que arrojar basuras a la calle es una infracción "muy grave" penada con 601 a 30.000 euros y que orinar es una falta "leve"Ana Sánchez AmeneiroEl Ayuntamiento de Sevilla no puede prohibir la celebración de botellonas, pero sí podría impedir que sus asistentes arrojaran toneladas de residuos (entre botellas, vasos y bolsas de plástico) y de orines a la vía pública que tanto molestan a los residentes de los barrios que sufren este tipo de fiestas callejeras. Bastaría con que la Policía Local hiciera cumplir la ordenanza municipal de limpieza que está en vigor desde mayo de 2003 (BOP 112) y que prohíbe expresamente en su artículo 11 "tirar o depositar en la vía pública toda clase de productos, tanto en estado sólido, líquido o gaseoso" así como "escupir en la calle y satisfacer las necesidades fisiológicas en la vía pública".La primera infracción, la de echar basuras a la calle, está tipificada como falta "muy grave", según la ordenanza, lo que supone que sus infractores podrían ser multados a pagar de 601 a 30.000 euros, sin perjuicio de que se puedan exigir responsabilidades penales o civiles. Por contra, las micciones y orines se consideran infracciones leves penadas con multas de 90 a 300 euros. La Policía Local, ligada al área de Gobernación que dirige Francisco Fernández (PSOE), es la competente para hacer cumplir la norma. El problema es que para aplicar la ordenanza los agentes tendrían que buscar a los "organizadores" de tales botellonas, lo que resulta complicado porque no suele haber una entidad concreta de la que parta la iniciativa de celebrar estas polémicas concentraciones. Según el artículo 18 de la citada norma, sobre estos organizadores debe recaer la obligación de dejar la calle limpia: "Las actividades que puedan ocasionar suciedad en la vía pública exigen de sus titulares la obligación de adoptar las medidas necesarias para evitarla, así como la de limpiar la parte de ella y de sus elementos que se hubieran visto afectados, y la de retirar los materiales residuales". La única opción que le queda al Ayuntamiento sería multar a las personas que sean sorprendidas arrojando residuos a la calle. Sin embargo, en la práctica, en lugar de hacer cumplir la ordenanza de limpieza, el área de Gobernación sólo interviene en las botellonas para regular el tráfico que pueda verse obstaculizado y para prevenir altercados de seguridad ciudadana. La consecuencia de esta dejación de funciones es que los gastos de limpieza de las botellonas los asume siempre el Ayuntamiento con el dinero público de todos los ciudadanos, sean cuales sean las toneladas de residuos que queden en la calle tras estas celebraciones. La ordenanza municipal de ruidos y vibraciones (2000) también podría aplicarse para el caso de las botellonas con vehículos con aparatos de música, así como personas gritando o cantando por encima de los niveles permitidos.
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