Sevilla, 25/02/05 el problema de la movida segunda gran fiesta en siete díasCientos de jóvenes consolidan la 'botellona' del jueves en Reina MercedesLa Policía Local vuelve a cerrar al tráfico la calle Profesor García González, que separa las facultades de Química y Farmacia, justo una semana después de la gran concentración de más de 6.000 estudiantesFernando Pérez ÁvilaUna semana después de que más de 6.000 jóvenes colapsaran la avenida de Reina Mercedes en la primera gran botellona del año; de que el Ayuntamiento instara a los vecinos a denunciar hechos de este tipo en los tribunales; de que los jueces respondieran pidiendo que no se podía criminalizar la concentración de jóvenes, y de que la Universidad anunciara la prohibición de la entrada en sus instalaciones de personas cargadas con bebidas alcohólicas, varios centenares de estudiantes se volvieron a concentrar en el mismo lugar de hace una semana y obligaron, una vez más, a la Policía Local a cerrar el tráfico de la calle Profesor García González, que separa las facultades de Química y Farmacia, habitual escenario de grandes botellonas universitarias que empiezan a perpetuarse cada jueves.Cierto es que la afluencia de jóvenes fue considerablemente menor ayer que el pasado jueves, cuando se celebraba el fin de los exámenes. La convocatoria, siempre a través de correos electrónicos y mensajes de telefonía móvil, estaba prevista para el mediodía de ayer en el Charco de la Pava. El Centro de Coordinación Operativa (Cecop) tenía preparado incluso un dispositivo para intervenir en este lugar, que se sustituyó de improviso por los alredededores del campus universitario de la avenida de Reina Mercedes. A las cuatro de la tarde ya había pequeños grupos de jóvenes bebiendo en las aceras. La iniciativa fue sumando adeptos con el paso de los minutos y a las cinco y media los jóvenes, siempre en un número inferior al de la semana pasada, ya invadían la calzada de la citada calle. Por ello, la Policía Local decidió cerrar al tráfico la vía para evitar posibles accidentes y garantizar la seguridad de los asistentes a la fiesta. El Ayuntamiento no ofreció ayer cifras aproximadas sobre el número de participantes en esta botellona, que se cerró sin alcanzar las proporciones de la del jueves pasado, aunque se estima que asistieron aproximadamente 3.000 personas. La jornada terminó sin incidentes graves, mención aparte de las clásicas toneladas de basura que quedaron acumuladas sobre el asfalto de la calle y de las atenciones sanitarias por la ingesta abusiva de alcohol. La concentración sí obstaculizó, sin embargo, el desarrollo de las elecciones al Claustro, que se celebraban ayer en cada una de las facultades de la Hispalense. La delegada del Consejo de Alumnos de la Universidad, Inmaculada Beltrán, aseguró que la botellona dificultó el acceso de los estudiantes a sus correspondientes centros, si bien dejó claro que en la fiesta había "mucha menos gente" que la pasada semana. Los problemas de acceso estuvieron motivados por los dispositivos de seguridad establecidos por la propia Universidad. Los vigilantes de la empresa de seguridad privada que presta servicio en la Hispalense tenían órdenes de pedir el DNI a cada estudiante que acudiera a votar y el acceso se colapsó porque "muchos de ellos no llevaban esta documentación". Al mediodía, mientras los estudiantes se convocaban para la segunda gran botellona del año, los responsables políticos de la ciudad seguían hablando de la fiesta de la semana pasada. Después de tratar de implicar a los jueces, pedir cuentas a la Universidad y anunciar medidas contundentes durante la última semana, el concejal de Gobernación en el Ayuntamiento, el socialista Francisco Fernández, admitió ayer, por vez primera, que la actuación contra las concentraciones ilegales es una competencia municipal. "La ocupación de la vía pública tiene que estar legalizada y, si no es legal, la autoridad administrativa, en este caso el Ayuntamiento, está obligada a actuar". Fernández apuntó que la fiesta espontánea de la semana pasada "hubiera sido difícil de disolver con cualquier tipo de actuación policial". El edil responsable de la Policía Local dijo que el Ayuntamiento intenta contrarrestar, "en la medida que puede", el fenómeno de la botellona, pero justificó la imposibilidad de hacerlo porque "un fin de semana de movida, cuando el tiempo lo permite, hay entre 50.000 y 60.000 personas en la calle y no hay capacidad técnica para evitar concentraciones. La única forma de hacerlo es llegar a un pacto con las personas que practican este tipo de ocio". La edil de Medio Ambiente, Cristina Vega, apoyó a su compañero de filas en su defensa de la actuación del Ayuntamiento en la fiesta de la semana pasada y sugirió a la Universidad Hispalense que se reúna con su Consejo de Alumnos (Cadus) para abordar las botellonas y "ver la demanda que existe, los lugares disponibles y organizarlo haciéndolo atractivo". Vega afirmó ayer en rueda de prensa que la Universidad "habrá de ponerse en contacto con el Cadus para organizar y reglar este tipo de eventos". Como parte implicada, el responsable municipal de Juventud, Francisco Manuel Silva (IU), manifestó ayer que a mediados de la semana próxima habrá un encuentro entre la Universidad y el Ayuntamiento para abordar el asunto de estas fiestas, probablemente presidido por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el rector de la Hispalense, Miguel Florencio. Para evitar próximas concentraciones, muy frecuentes en las fechas cercanas a la primavera, el Ayuntamiento ha invertido 17.840 euros en una campaña de comunicación diseñada para "promover una movida más sana y menos molesta", según anunciaron ayer precisamente los concejales de Juventud, Francisco Manuel Silva, y Medio Ambiente, Cristina Vega. La iniciativa consistirá básicamente en la difusión de publicidad durante un mes a través de diversos medios, como los vídeos musicales, cuñas radiofónicas y anuncios publicitarios. La campaña, que llevará por lema Sevilla es convivencia, se centrará en la emisión de un videoclip de tres minutos del grupo Malizzia Malizzia, que "mandará un mensaje positivo sobre la movida, pero negativo sobre las botellonas". La letra de la canción, que fue presentada ayer por la noche en la discoteca Antique Theatre, incluye las frases "no podemos ser vulgares, tenemos que dejar de beber en la calle" y "también con los amigos se disfruta en los bares". Cristina Vega apuntó que el Ayuntamiento está barajando "distintas posibilidades", que no quiso avanzar, "para atender la demanda de ocio al aire libre", aunque el edil de Juventud reconoció que el hecho de que el Consistorio ponga a disposición de los ciudadanos un "espacio aglutinador" de la movida –el famoso botellódromo– "no implica directamente que los jóvenes vayan a ir allí". La concejal de Medio Ambiente resaltó que la Mesa por la Convivencia en la Noche sevillana se está reuniendo por distritos y apuntó que "ni al Ayuntamiento ni a ninguna Administración le corresponde la educación de los ciudadanos". Vega explicó que, tras año y medio en el cargo, ha apreciado que existen "muchas medidas que tienen un corsé legal que al Ayuntamiento no le corresponde abrir o cerrar" y, en este sentido, manifestó que "esa legalidad la marcan los jueces", en la segunda referencia que hace un miembro del gobierno local a la judicatura para que medien en el asunto. Los jueces ya avanzaron esta semana su postura contraria a intervenir en la movida, asegurando que no se puede criminalizar a los jóvenes por concentrarse en una zona.
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