Valencia, 20/02/05 Vecinos del Carmen recaudan 2.500 € en donativos para la campaña contra el ruidoLos residentes reparten pancartas, camisetas y folletos en el mercado de Mossén SorellLa venta de bonos solidarios contra el ruido, que comenzó hace una semana, ha supuesto una recaudación de 2.500 euros. El dinero va destinado a pagar un abogado y conseguir que declaren el Carmen como Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Los vecinos distribuyeron ayer camisetas y pancartas reivindicativas.V. Rodríguez
Amics del Carme ha recogido 2.500 euros con la venta de bonos contra la contaminación acústica. Se trata de participaciones solidarias de tres euros que se están suministrando por la calle y a través de los comercios desde hace una semana. Este dinero lo utilizarán para pagar a los abogados que han contratado con el fin de se les declare Zona Acústicamente Saturada (ZAS). Tras presentar la primera demanda contra el Ayuntamiento porque este no les facilita las mediciones del sonido ambiental, se lanzan a distribuir cupones para financiar la campaña contra el ruido. “No hemos podido negociar y sólo nos queda la vía de la justicia”, señaló ayer Antonio Cassola, presidente de Amics del Carme. Difusión del mensajeDurante toda la mañana de ayer, los miembros de Amics del Carme instalaron un puesto delante del mercado de Mossén Sorell, o como algunos bromeaban, Mossén “Soroll”. Las pancartas y las camisetas rebosaban sobre una amplia mesa.Todo el que pasaba por delante de la parada se detenía para interesarse por la causa. Teresa Martínez, de 47 años, se acercó para adquirir un bono contra el ruido. Vive en la zona desde hace más de 30 años. Sostuvo que el deterioro del barrio es “extraordinario”. “No estamos en contra de que la gente venga a los bares, sino de las actitudes de exceso y abuso”. Teresa puso el vandalismo callejero en el punto de mira y como fuente de molestias. Eva Segura, de 32 años, vive en la calle Corona. Adquirió una pancarta en el improvisado acto reivindicativo y miró con tristeza el futuro del Carmen. “El ruido afecta a la salud porque no se puede descansar”, señaló la joven. Sufre la actividad de un pub que está bajo su vivienda. “Le hemos puesto un montón de denuncias pero la burocracia tarda siglos en actuar”, concluyó. Tránsito inoportunoOtro vecino, César Solano, de 30 años, pedía que se peatonalizasen las calles del centro histórico. En sus manos llevaba un cartel que decía: “Volem targeta de resident al barri del Carme. Regulació del Tránsit”. El paso continuo de vehículos durante la noche también fomenta que los decibelios se disparen.Cassola se apoya en mediciones sonoras refrendadas por actas notariales para afirmar que se supera el límite permitido de cecibelios. Entre las soluciones propuestas por la agrupación están el aumento de la presencia policial, la revocación de licencias de locales, y la restricción de horarios. “El Ayuntamiento guarda las quejas de los vecinos en un cajón y permite que nuestras calles se conviertan en una gran barra de bar, en un parque temático de copas”, comentó el presidente. Explicó que el Consistorio “propicia” y “consiente” esta situación, “que supone un continuo deambular de gente”.
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