Torrelavega, 19/02/05 Los hosteleros, molestos con la nueva norma de separación entre locales
La asociación del sector denuncia que se limita la libertad a elegir sitio GARCÍA LAHIDALGAEl endurecimiento de las normas de separación entre los locales de hostelería que se instalen a partir de ahora en Torrelavega, que deberán estar, según su clasificación, a una distancia mínima de 25 metros, ha sido acogido con desagrado por el sector afectado. No así por las asociaciones de vecinos, que valoran «positivamente» la medida porque ven cumplida una antigua aspiración, aún cuando llega tarde para solucionar los problemas que, por saturación de locales ruidosos, afectan a los residentes en la 'zona de vinos'. La Asociación de Empresarios de Hostelería de Cantabria, representada en Torrelavega, como delegado, por José María Oria Bueno, no aprueba, sin embargo, la medida por considerar que la decisión del Ayuntamiento «limita la libertad» de cualquier ciudadano a elegir dónde desea establecer su negocio. La opinión de los profesionales de la hostelería es que no tendrían que ponerse cortapisas, al margen de la exigencia de que se cumplan las normativas establecidas en cuanto a ruidos y horarios de cierre. Para defender este criterio, la Asociación de Hostelería de Cantabria ha iniciado gestiones ante el Ayuntamiento de Santander, en un intento porque se modifique una norma similar a la que ha comenzado a aplicarse en Torrelavega desde el pasado día 14 de febrero, que es probable que haga extensivas a esta ciudad. Como informó el pasado domingo este periódico, desde 1997, en Torrelavega se ha estado autorizando la apertura de establecimientos de hostelería a distancias de entre 10 y 15 metros (primero era libre), medidas de puerta a puerta, no entre tabiques, cualquiera que fuese su clasificación. Y las distancias que se exigen ahora para los nuevos establecimientos, son de entre 25 y 300 metros, dependiendo de su licencia. Los encuadrados en el grupo A, aquellos considerados susceptibles de ocasionar molestias y efectos auditivos de escasa consideración, por no funcionar con música amplificada (bares, cafeterías, tabernas, restaurantes, etcétera), deben estar a una distancia mínima de 25 metros. Los catalogados como medianamente ruidosos, grupo B (pubs, disco-bares, karaokes, etcétera, locales con música amplificada sin zonas de baile), estarán entre sí a una distancia mínima de 50 metros, y a 25 metros de los del grupo A. Por último, los más ruidosos, adscritos al grupo C (locales con música amplificada y con zonas de baile como discotecas o salas de baile), tendrán que estar, entre ellos, a una distancia mínima de 300 metros, y a 75 de los pubs. Además, en todos los casos, deberán guardar una distancia mínima de 15 metros entre los cierres interiores. Con los cambios se pretende salvaguardar el derecho al descanso, al ser muy difícil que a una misma vivienda, como sucede ahora en algunos lugares, la puedan afectar los ruidos de más de dos locales de hostelería. El objetivo es eliminar los efectos aditivos de ruido entre locales e impedir que se repitan situaciones de espacios acústicamente contaminados 'la zona'.
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