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Palma de Mallorca, 17/02/05

Los denunciados por botellón podrán pagar la multa a Cort recogiendo basura

El Ayuntamiento modificará la ordenanza de limpieza para permitir esta posibilidad a partir del mes de abril / La opción será voluntaria y podrán acogerse a ella todos los que arrojen basura a la calle
Indalecio Ribelles
El Ayuntamiento de Palma prepara una modificación puntual de la ordenanza de limpieza que permitirá a los infractores condonar las multas por trabajos sociales en Emaya.

El añadido a este reglamento, que será presentado al Pleno del próximo mes de marzo, se establecerá con carácter general para todas aquellas personas a las que se les sancione por infringir esta normativa. Se espera que tenga una mayor repercusión entre aquellos jóvenes a los que se multe por arrojar basura haciendo botellón.

Un problema que Cort está dispuesto a atajar aplicando a rajatabla a partir de Semana Santa la citada normativa y la de ruidos, tal y como confirmó a este diario la concejala de Seguridad, Maite Jiménez.

Teniendo como base la labor preventiva y de concienciación cívica que Cort quiere transmitir a los jóvenes para que arrojen todos los desperdicios y desechos del botellón a las papeleras, el equipo de gobierno quiere dar un paso más en su labor educativa proponiendo a aquellos que no cumplan con su deber cívico, dejar reducida las sanciones a su mínima expresión.

Será voluntario
Lo único que está pendiente de definir aún por el equipo de Catalina Cirer, y por el departamento jurídico municipal, es la equivalencia de la cuantía o envergadura de la multa con el número de sesiones de trabajos sociales que deberá realizar el infractor.

Todo apunta que, en un principio, las infracciones menores de hasta 300 euros, serán condonadas por un fin de semana limpiando los restos del botellón en el Paseo Marítimo. A aquellos que se multe por sacar la basura fuera de hora, por ejemplo, deberá asistir a una charla de Emaya de aproximadamente dos horas de duración. Estas son algunas de las opciones que, en estos momentos, baraja el equipo de gobierno y que serán definidas en los próximos días.

Aunque la idea es totalmente innovadora en cuanto a la mejora de la conciencia cívica de los palmesanos, no es nueva en Palma. De hecho un artículo similar fue añadido a la ordenanza de animales de compañía para aquellos dueños de perros que sean sancionados por no recoger los desechos de su mascota de la vía pública.

En este caso, se permite una reducción de la multa a su mínima expresión, aunque no su condonación total, como se quiere introducir en el caso del nuevo reglamento de limpieza. Esta idea fue también barajada por los concejales de Cort antes de la elaboración de las dos ordenanzas citadas.

El equipo de Cirer quería que en vez de multas económicas se articulara, exclusivamente, un régimen sancionador que contemplase únicamente trabajos sociales. Una posibilidad que tendría una buena acogida en la ciudadanía a la que, por primera vez, se le transmitiría la idea de que el Consistorio no tiene afán recaudatorio alguno a la hora de redactar un nuevo reglamento e imponer un régimen sancionador de una elevada cuantía en las sanciones, sino que se primaría por encima de todo el interés general y cívico a la hora de hacer frente a un problema. Pese a la bonanza de la idea, las leyes no estaban a favor de esta posibilidad inédita. Una vez transmitido el borrador del articulado a los servicios jurídicos, y tras estudiar éstos el caso, desecharon esta posibilidad.

Charla en Son Reus
La razón entre otras, es que por un lado la Ley de Grandes Ciudades homologa un mismo régimen sancionador para todas las ordenanzas municipales, de forma que las multas se reiteran de una ordenanza a otra.

A ello habría que sumar el hecho de que los trabajos sociales para la condonación de la deuda debían de tener siempre carácter voluntario, y no obligatorio, algo que es imposible en un régimen sancionador. Lo que sí aconsejaron los servicios jurídicos es añadir a la redacción del reglamento, la posibilidad de condonar la sanción, realizando determinados trabajos como voluntario, algo que fue recogido en la ordenanza de animales de compañía. En este caso, las sanciones de un mínimo de entre 30 y 300 euros, son reducidas a su mínima expresión tras la asistencia a una charla de dos horas en el centro sanitario municipal de Son Reus.

Una opción que entró en vigor a comienzos del pasado mes de enero pero que, por ahora, parece que no ha tenido mucho éxito. De hecho tan solo dos personas han asistido. En el equipo de gobierno no se explican el escaso eco que ha tenido esta opción entre los infractores a la normativa.

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