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A Coruña, 15/02/05
El fiscal pide la pena máxima prevista para el delito de daños a bienes de dominio público

Tres jóvenes se enfrentan a 3 años de cárcel por romper dos faroles

Los imputados reconocen que estaban haciendo botellón en la plaza de Zalaeta, pero aseguran que el responsable de los destrozos fue otro muchacho que huyó cuando llegó el coche de la Policía Local.
María Ballesteros
Casi 560 euros pagó la comunidad de propietarios de la plaza de Zalaeta por sustituir dos faroles rotos, víctimas del botellón. La gamberrada le puede salir mucho más cara, sin embargo, a los tres jóvenes identificados como responsables de los destrozos, que fueron juzgados ayer acusados de un delito de daños a bienes de uso público o comunal.

El fiscal solicita para ellos la pena máxima prevista para esta infracción, que es de tres años de cárcel, además de una multa de 3.600 euros y una indemnización para los vecinos. El representante de la acusación pública considera que la actuación de los muchachos fue del todo gratuita y que no perseguía ningún fin, como podría ser el caso de un toxicómano -ejemplificó- que rompe la ventanilla de un coche para robar y poder drogarse. "Esto fue causar daños por causar daños", dijo el fiscal, quien sostiene que, pese a ser una plaza privada, la zona no está restringida y es de uso público.

Los procesados -Víctor E.G., Iago A.S. y Javier R.G.- reconocieron ayer ante el juez de lo Penal que aquella noche -el 16 de julio de 2000- estaban en la plaza de Zalaeta, junto al colegio de los Salesianos, haciendo botellón, pero negaron haber sido los causantes de los destrozos. "Nosotros no hicimos nada -declaró uno de los jóvenes-; vinieron unos chavales a pedirnos copas y después uno se puso a romper los farolillos".

Los tres muchachos aseguraron que ningún vecino acudió a llamarles la atención aquella noche y dos de ellos indicaron que cuando llegó el coche de la Policía Local el supuesto responsable de los destrozos huyó.

Su versión no tuvo mucho que ver, sin embargo, con la del principal testigo del suceso, un vecino de la plaza que fue quien alertó a la policía. "Yo iba con mi mujer y vi a tres personas: dos estaban tirando botellas contra las farolas y el tercero estaba destrozando a patadas un foco", declaró el testigo, quien se encaró con este último joven.

"Me dirigí a ellos porque había gente transitando y nadie les decía nada", indicó el vecino quien, ante la indiferencia de los jóvenes, decidió subir a casa y llamar a la Policía Local. Tras la llegada de los agentes, el testigo identificó desde la ventana de su vivienda a dos de los muchachos que ayer se sentaron en el banquillo, según el informe policial. "El tercero ya no estaba", dijo en referencia al joven al que vio dando patadas a uno de los focos.

Aunque ayer no pudo reconocer a los procesados, el testigo aseguró que la noche de los hechos, hace casi cinco años, no tuvo dudas sobre la identidad de dos de los jóvenes, que entonces llevaban el pelo teñido de rubio. A la vista de este testimonio y pese a las declaraciones exculpatorias de los procesados, el fiscal no dudó en ratificar su petición de tres años de cárcel para los imputados. El representante de la acusación pública admitió, no obstante, que en el caso de uno de ellos las pruebas no son del todo concluyentes.

Javier R.G. aseguró que se ausentó de la plaza durante más de media hora porque fue a acompañar a su novia y que, cuando volvió, ya había llegado la Policía Local y lo llevó a dependencias policiales porque no tenía documentación.

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