Gijón, 28/01/05 Conflicto de intereses en la noche gijonesaLos vecinos discrepan sobre la ley de cierreLos residentes en Cimadevilla son escépticos respecto a la aplicación efectivaLa presidenta de Gigia dice que los bares funcionan como si tuvieran licenciasJavier CuevasLas asociaciones de vecinos del Centro y Cimadevilla no comparten las reivindicaciones de los hosteleros de la ciudad en relación a posibles cambios en la normativa por la que se conceden las licencias de música amplificada a los bares de copas. Representantes de ambos barrios aseguran que por el momento las molestias siguen para los vecinos."Queremos que se cumpla la legalidad. Lo que no se puede es estar como hemos estado hasta ahora", manifestó ayer la presidenta de la asociación de vecinos Gigia de Cimadevilla, Aida Artime, se muestra escéptica con la idea de que el ayuntamiento vaya a exigir la adaptación al horario marcado por la normativa. "En realidad, aún no notamos ningún cambio", asegura. En este sentido, coincide con el presidente de la Asociación de Hosteleros, Arturo Muñiz, al señalar que el casco histórico de la ciudad se da una muy elevada concentración de bares. "En Cimadevilla hay más de 100 bares desde hace años", afirma. "La ley de los 25 metros no se está cumpliendo porque hay bares que aunque no tengan licencia de música amplificada están funcionando como tales y están uno al lado de otro". Para Artime, se trata de "un problema serio que siempre padecimos los vecinos" y que "afecta a la salud". Según declara, en el pasado hubo casos de vecinos que tuvieron que mudarse a otro piso por el ruido. Este problema viene generado, según entiende, por los bares de copas. Sobre las sidrerías de la zona, en cambio, no se han registrado quejas en la asociación. EL CENTRO REMITE A LA FAV El presidente de los vecinos del Centro, José María Suárez, considera que la ley de cierre se pactó con los hosteleros y no tiene que cambiarse. De todas formas, se refirió al consenso necesario para modificarla del que habló el miércoles el concejal José María Pérez. Suárez cree que el acuerdo tendría que ser general y buscarse a través de la FAV, y no de las asociaciones de cada zona. Además, advierte al ayuntamiento que no será fácil cambiar las costumbres de la gente. De todos modos, admite que los problemas vecinales en áreas como Fomento no son comparables a los de La Arena porque los clientes de los bares son adultos. Los usuarios de los bares son, a su juicio, las personas que tienen que darse cuenta de que pueden estar molestando a los vecinos que duermen. El Centro, La Arena y Cimadevilla profundizarán en esta idea en unas semana de la ciudad como ámbito educador que se celebrarán en abril.
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