Vitoria, 24/01/05 El 'botellón' desciende entre los jóvenes de Vitoria ante el auge del alquiler de lonjasEL CORREO recorre catorce rincones donde aún se reúnen a beber grupos de adolescentesIosu Cueto
Eso sí, el 'botellón', aunque debilitado, sigue presente. EL CORREO ha rastreado los distintos barrios de la ciudad para descubrir lugares donde se reúnen los adolescentes para beber antes de zambullirse en la marcha nocturna del Casco Viejo. La ruta ha deparado catorce puntos en los que pequeños grupos de jóvenes, de 15 a 18 años, buscan refugios cada vez más secretos -a los tradicionales parques, se suman ahora varios colegios-, donde encuentran intimidad para charlar de sus cosas y fumar cannabis. Por poco más de dos euros, y tras pasar por un súper o una tienda de alimentación, logran mezclar dos litros de kalimotxo. La litrona de cerveza la consiguen por un euro. Si se opta por el 'cubata', la factura sube pero la botella de ginebra o ron sale por unos diez euros, refresco de cola o limón aparte. La conclusión la aportan los propios bebedores: «vete a preguntar al bar de aquí al lado, verás cómo te cobran el triple», indica una joven. Esto es un retazo del 'botellón' del pasado fin de semana. PASEO DE LA SENDAIniciación al mundo del cannabisViernes, once y media de la noche. Cuatro chicos y dos chicas charlan en la pequeña plaza ubicada junto al puente del ferrocarril. Tienen unos 16 años y beben, pero están en pleno debate sobre cuánta cantidad de cannabis hay que echarle al porro. Carecen de experiencia y quieren colocarse. «¿Tú echa!», dice uno que prefiere no quedarse corto. Botella en mano, hablan de las notas y de su aspecto físico, en el que destacan las zapatillas deportivas, los vaqueros y las sudaderas de forro polar. SAN MARTÍNOcho litros de 'cubata' para cuatroEn Pintor Sáez de Tejada, una zona peatonal resguardada, dos jóvenes esperan a otra pareja. Es sábado por la noche y celebran que uno de ellos cumplirá 18 años a la mañana siguiente. La ocasión es especial, y pese a ser menor de edad ya tiene preparadas las botellas para conseguir ocho litros de whisky con Coca-Cola. «Los bares son muy caros, así que nos lo montamos por nuestra cuenta», explican. ZARAMAGASalto de altura y a darle a la botellaCentro escolar de día, zona de ocio juvenil de noche. Varios jóvenes saltan la valla de un centro escolar. Son las nueve de la noche del sábado. Alguno hasta aparca su moto junto a la verja, sin importarle dejar una pista tan evidente. Van a la entrada del colegio, donde hay bancos y nadie les molesta. Beben y fuman porros. El mechero no para de quemar. CASCO VIEJO«Es pura cuestión de economía»Sábado, once de la noche. Entre el Cantón de San Marcos y la Plaza de la Burullería hay más de 50 jóvenes bebiendo. En la primera ubicación, sentadas en el suelo, doce chicas se reparten dos litros de kalimotxo por cabeza. «Es una pura cuestión de economía», explica una adolescente que considera que los bares «son caros» y que ellas, con 17 años de media, no se pueden permitir pagar tres euros por cada jarra. El Casco Viejo es, con diferencia, el lugar de Vitoria donde el 'botellón' es más visible. UNA LONJA DE ARIZNAVARRA«Es como estar en tu propia casa»Un ejemplo de cómo algunos buscan la alternativa a sentarse en la calle y pasar frío. Ismael tiene alquilada una lonja en Ariznavarra. El local no tiene desperdicio. Dispone de televisión, deuvedé, una consola de videojuegos, equipo de música y hasta un ordenador, aunque está roto. Ismael y sus nueve amigos también tienen una estufa para combatir el frío y en uno de los rincones de su local tampoco falta alguna planta de marihuana. Para el grupo, el sitio es el paraíso. «Es como estar en tu propia casa», explica el joven. Ismael cuenta que uno de los 'socios' pone 60 euros cada mes para abonar el alquiler. Es más de lo necesario, así que con lo que sobra compran comida y bebida que guardan, como no podía ser de otra manera, en un frigorífico. No en vano, acondicionar ese local como un auténtico domicilio les ha llevado más de dos años. Cuando alguien coge una cerveza, cuenta, pone un euro, más de lo que vale en el supermercado. «Pero así renovamos el 'bote' y seguimos manteniendo los gastos». Tras una leve reflexión, Ismael defiende el fenómeno del alquiler de lonjas por parte de jóvenes. «Los pisos son caros, los bares también. Aquí disfrutamos de un espacio propio. Cuando no tienes nada que hacer, vas a la lonja. Seguro que allí hay alguien», concluye. UNA LONJA DE ADURZA«Estás con tu gente y no sale tan caro»Por 350 euros mensuales, una quincena de jóvenes que rondan los 20 años han conseguido habilitar lo que podría denominarse su cuartel general. Haizea, una de las integrantes, recomienda este tipo de alternativa porque «estás con la gente que quieres y al final no sale tan caro». El local, de 45 metros cuadrados, tiene hasta microondas. Es el aliado perfecto para las pizzas nocturnas. También hay dos televisiones (una exclusiva para los videojuegos), una nevera y un equipo de música. Las partidas de Trivial, algún que otro 'botellón' y las eternas charlas hacen que las horas se pasen volando.
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