Sevilla, 23/12/05 Reina Mercedes vuelve a ser tomada por una «macrobotellona»De nuevo el correo electrónico y los mensajes a móviles sirvieron para reunir a los jóvenes en una fiesta que los vecinos de la zona consideran «indignante»E. MARTOSAlrededor de 3.000 jóvenes, según fuentes municipales, se dieron cita ayer en las inmediaciones de la avenida Reina Mercedes para celebrar la fiesta «Barrilada Fin de Año 2005». La «macrobotellona» comenzó alrededor de las tres de la tarde, cuando cientos de jóvenes llegaron a la zona, cargados de bolsas con «lotes» de alcohol, principalmente tinto, cerveza y sangría. La mayoría se ubicó en la calle profesor García González, junto a la puerta de la Facultad de Farmacia y hasta la esquina con Reina Mercedes, donde el dispositivo conjunto de Policía Local y Nacional, activado por el Cecop, evitaba que la fiesta se extendiera a esta avenida, causando «males mayores». Reciente está en la memoria la última barrilada de este tipo, el pasado mes de septiembre, y que acabó con el obligado corte de Reina Mercedes al tráfico, ocasionando un grave trastorno a comerciantes, trabajadores y vecinos de la zona en general. Pasadas las siete de la tarde, la «macrobotellona» alcanzó su apogeo, y muchos «aparcaron» los litros de cerveza y los briks de tinto comprados en comercios aledaños a la zona y se pasaron a bebidas más «duras», principalmente whisky y ron. Una vez más, la convocatoria para la «Barrilada Fin de Año 2005» corrió a cargo de las nuevas tecnologías... los mails llevaban más de una semana funcionando, con un cartel adjunto que rezaba «si en la anterior fuimos 6.000... esta será pa reventar. Qué mejor para despedir el año que una fiesta con tinto y cerveza... avisa a todos tus amigos». También los móviles hicieron su función para quedar en la barrilada y estuvieron circulando durante todo el día. A todo esto, los vecinos de la zona se mostraron indignados con la aglomeración de jóvenes bebidos. Además, muchos de los locales colgaron el cartel de «averiado» en la puerta de sus aseos, una iniciativa que ya habían utilizado antes para evitar que la gente de la «botellona» entre para usar los lavabos, con lo que era habitual contemplar a la mayoría de jóvenes agolpados en paredes y coches para orinar, una de las consecuencias a la que más temen los residentes. «Cada año es lo mismo y lo peor es que se está convirtiendo en una tradición», se temió ayer Alfredo Pérez, residente de la Avenida Reina Mercedes, quien denunció que el despliegue policial «realmente no sirve de nada», porque «cortan una calle, pero cuando se extienden hasta la principal, lo único que hacen es cerrarla también y facilitarles las cosas». Por el contrario, para los establecimientos la situación era distinta, puesto que esta afluencia de jóvenes les garantiza un mayor número de ventas en hielo, alcohol y bocadillos, aunque en esta ocasión, la clientela era reducida, como reconoció, Ignacio, el camarero de uno de los locales cercanos.
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