Jaén, 22/12/05 Reclaman 4 años de prisión para los dueños de un pub por ruido molestoDos propietarios de un pub de copas de la capital se enfrentan a una pena de 4 años de prisión. Es la ejemplar petición realizada por el fiscal, que los acusa de generar ruidos perjudiciales y molestos para la comunidad de residentes donde se ubica el local. De hecho, una vecina sufre todavía las consecuencias. Rafael AbolafiaSe trata de uno de los primeros juicios de estas características que se verá en los juzgados de la provincia. En concreto, los dos acusados, Pascual M. S., el administrador único del establecimiento, y Santiago M. R., socio y encargado del pub, se sentarán en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial el próximo 31 de marzo. Para ambos, el fiscal pide cuatro años de prisión, la máxima que permite la ley, como presuntos autores de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. [Ver sentencia de 20/3/2006] Del mismo modo, el fiscal reclama el pago de una multa de 4.500 euros y la inhabilitación especial para ejercer su profesión durante tres años y medio. En concepto de responsabilidad civil, el Ministerio Público pide a los acusados que paguen a la principal vecina afectada 30 euros por cada uno de los días en los que ha permanecido enferma. El relato de conclusiones provisionales de la Fiscalía establece que el pub, que está cercano a la Estación de Renfe, abrió sus puertas en el mes de diciembre de 2001. Desde el principio los vecinos de la comunidad de propietarios en cuyos bajos está instalado el pub formularon numerosas denuncias debidas a los continuos perjuicios derivados de los ruidos y las vibraciones. Estas molestias eran producidas por el equipo de música que incumplía la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente. A principios de 2004, la Policía Local, según relata el escrito del fiscal, precintó el equipo musical por rebasar los límites de decibelios permitidos (30). No obstante, los agentes comprobaron el 9 de marzo, a instancias de las nuevas denuncias que presentaron los vecinos, que se había instalado un nuevo reproductor “sin autorización administrativa y sin ningún tipo de comprobación para cumplir la normativa”. Como consecuencia de estos ruidos, una vecina sufre un cuadro de intensa ansiedad e insomnio que precisa tratamiento médico.
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