Santiago de Compostela, 18/12/05 Raxoi pasa de denuncias por ruidos y botellónHasta dos recordatorios de deberes tuvo que enviarle el Valedor do Pobo al Ayuntamiento de Santiago ante la reiteración de las quejas de los vecinos por conflictos en materia de ruidos en los que esta institución ya se había pronunciado en el pasado a través de recomendaciones aceptadas por el gobierno local. Compostela es uno de los municipios que figuran en la lista negra en materia de ruidos en el último informe del Valedor, correspondiente a las quejas tramitadas durante 2004, y que incluye una valoración negativa sobre la nueva ordenanza de ruidos aprobada por Raxoi. A raíz de una queja presentada por varios vecinos de un pub compostelano, el Valedor destaca que “lo más llamativo de la actuación de la administración municipal en supuestos como estos es que en no pocos casos no se procede a la comprobación de ruidos” a raíz de las molestias. En el caso concreto de Compostela, un pub “utilizaba como parte del local, y sin autorización, el patio interior del edificio y el semisótano”. El Valedor recuerda que “algunas denuncias se habían dado en 1998”, pero que “el Ayuntamiento no consideraba adecuado que fuesen los agentes de la Policía Local los que acudiesen a comprobar la presencia de molestias y a medir el ruido transmitido”. Ante la queja del Valedor, el Ayuntamiento de Santiago alegó que estaba promoviendo una modificación de la ordenanza de ruidos, pero el contenido de ésta no es, según la institución, el apropiado para garantizar el derecho de los vecinos a una comprobación de las molestias que sufren en sus domicilios. En el texto, “las funciones de la Policía Local se concebían de un modo ciertamente restrictivo”, apunta el informe, ya que se limitaba la obligatoriedad de mediciones in situ a los casos en los que las molestias fuesen “altamente perturbadoras”, mientras que, aclara el Valedor, “en la inmensa mayoría de los supuestos de contaminación acústica los daños se producen como consecuencia de la reiteración, noche tras noche”, de ruidos que, considerados individualmente, pueden no ser “altamente perturbadores”. El Valedor añade en su informe que se vio obligado a hacer una recomendación al Ayuntamiento de Santiago “para que las infracciones por contaminación acústica y las condiciones de funcionamiento de los locales de ocio se comprobasen por agentes de servicio en el preciso momento en que se denuncian”, que “como consecuencia de la abstención municipal” se habían dado “escasísimas comprobaciones en comparación con las numerosas denuncias realizadas”. Aunque el gobierno local admitió la recomendación, fue preciso remitir más tarde un “recordatorio de deberes legales”. El botellón y la falta de acción municipal para controlar las concentraciones de jóvenes en la calle es otro de los temas en el que el Valedor carga las tintas contra los municipios gallegos en su último informe. Los alcaldes sí tienen armas Sobre el botellón, el Valedor es muy claro en su crítica al conjunto de los municipios gallegos, que “acostumbran a justificar su inadecuada abstención en la falta de una normativa que les permita intervenir”, aunque el Decreto 320/2002 sí les autoriza a actuar, según apunta el informe. “Otra cosa será”, continúa el Valedor, “que no deseen hacerlo” por la “impopularidad” de las medidas posibles
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