Coruña, 15/12/05 La movida obliga a malvender los pisos del OrzánEl Orzán se vende . No se trata de deshacerse de los pubs ni de lanzar una campaña para atraer clientela, sino de que los vecinos se ven obligados a marcharse de sus casas porque no aguantan los excesos de la marcha nocturna. Los ruidos hasta altas horas de la madrugada, las peleas, la suciedad de los calles y la aparición de focos de drogadicción y prostitución han agotado la paciencia de muchas familias, que no dudan en vender o alquilar sus pisos para recuperar su calidad de vida. Al frente de la lucha se sitúa la asociación de vecinos del Orzán, que insta a las familias a que no malvendan sus pisos, ya que confía en un endurecimiento de las leyes que pueda frenar los efectos de la zona de copas coruñesa.E.G.No nos queremos marchar, queremos recuperar nuestro barrio , es el mensaje que lanza desde hace meses la presidenta de la asociación de vecinos de la Ensenada del Orzán, Aure López, que encabeza una lucha interminable contra los excesos de la movida nocturna. Precisamente el aumento de las peleas reconocido por la propia Policía Nacional, la inseguridad y los ruidos nocturnos hacen que muchos vecinos no lo aguanten más y decidan poner a la venta sus pisos. Otros optan por el alquiler, a la espera de que la situación mejore en unos años. Pero, según los afectados, el problema está lejos de resolverse si no cuentan con el apoyo del Ayuntamiento o de las fuerzas de seguridad. No se puede permitir que tomen la calle y acaben perjudicando nuestra salud , se lamenta López. La esperanza está puesta ahora en el trabajo conjunto de la Xunta, el gobierno local y la Policía, a los que piden que actúen de inmediato para frenar la escalada de violencia callejera vinculada a la proliferación del botellón. La asociación vecinal reconoce el deseo de muchas familias de marcharse, sin embargo, cree que la situación comienza a mejorar gracias a la actuación de las autoridades y al mayor control sobre los pubs. Lo que les preocupa es la falta de orden en las fiestas callejeras de los adolescentes. El caso del Orzán no es el único, ya que hay otras zonas de la ciudad que padecen el mismo problema. Así, el botellón se ha convertido en un problema de orden público para los vecinos del Ensanche y de La Marina, por las fiestas nocturnas en la plaza de San Pablo y en los jardines de Méndez Núñez, donde se multiplican los actos vandálicos. Desde las asociaciones de vecinos de estas zonas apelan también a la responsabilidad de los padres, para que eduquen a sus hijos en otras formas de ocio. No todo es emborracharse, no puede ser que su único deseo sea beber desde que salen de casa , explicaba ayer Aure López. Los vecinos del pasadizo del Orzán son los que más se quejan de los efectos de la marcha, que les obliga a marcharse de sus casas.
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