Palma de Mallorca, 11/12/05 El 'hijo tonto' del Grupo Cursach vuelve a tener problemas judicialesEl Tribunal Superior cerró en 2004 la discoteca MegaPark y ahora el mismo juez le quita los altavoces a la sucesora de aquella 'boite' - El discotequero cambió la forma del local pero mantuvo el fondo: una discoteca al aire libreESTEBAN URREIZTIETASi algo pretendió Bartolomé Cursach con la construcción de la nueva discoteca en la Playa de Palma es que este negocio le dejara de dar quebraderos de cabeza. Que el local no volviera a protagonizar escándalos. Y que tanto su nombre como el del grupo empresarial que preside no se vinculara más al incumplimiento de la ley y al trato de favor institucional. Para ello no escatimó en gastos. Invirtió más de ocho millones de euros de su bolsillo. Levantó una edificación revolucionaria. Con forma de abadía gótica. En primera línea de la Playa de Palma. Un edén para el público alemán que viaja cada año a Mallorca a tomar el sol y a beber cerveza hasta la extenuación. El empresario de ocio cambió la forma del establecimiento por completo. Se fijó en el modelo que está triunfando en el centro de Europa y lo importó. Pero el fondo lo ha mantenido prácticamente igual. El concepto del negocio volvía a ser una discoteca al aire libre. Y nacía, igual que su antecesora, con la intención de convertirse en el mayor biergarten jamás construido y plantar cara a los hasta ahora comercialmente imbatibles que llenan las calles del Jamón y de la Cerveza. Regresó el mismo modelo de negocio y con él, los interminables problemas legales. El espíritu de la ordenanza del Ayuntamiento de Palma va en contra de la música al aire libre. No en vano, los padres del artículo que tantos problemas le ha ocasionado a la discoteca de Cursach fue gestado por los hoteleros de la zona. Fue la exigencia de estos empresarios para intentar frenar la llegada del turismo de baja calidad y para que el ruido y la música desapareciera de las noches de la Playa de Palma. Este apartado prohíbe «la actividad musical en el exterior» de bares y restaurantes. Sin más. Y esta parquedad da pie a innumerables interpretaciones. Los técnicos municipales adscritos al Area de Licencias Urbanísticas lo tuvieron claro desde un primer momento. O se incluía en el permiso a Cursach una claúsula que dejara claro que la actividad musical estaría prohibida o no estampaban su firma. Y así se lo transmitieron a sus superiores. Después de intensas reuniones acabaron diciendo sí a la discoabadía pero con esa condición. No obstante, ellos tampoco dejaban claro en qué consistía exactamente el concepto «actividad musical». El aval jurídico El expediente llegó entonces a manos de los servicios jurídicos municipales, que se han caracterizado durante los últimos años -sobre todo algunos de sus integrantes- en realizar la interpretación de la ley más favorable a los intereses del discotequero. No en vano muchos de sus proyectos han conseguido salir adelante gracias a estos informes, en numerosas ocasiones redactados en términos cuasi opuestos a los de los ingenieros. Los juristas emitieron su dictamen: «Lo que impide la normativa son las actuaciones musicales». Es decir, los conciertos. Pero precisaban que la música está permitida. Con su visto bueno, el Ayuntamiento de Palma autorizó a Bartolomé Cursach la inauguración de su flamante abadía gótica el pasado verano. En tan sólo dos años Cursach se ha visto obligado a suspender, primero, una fiesta de Nochevieja para 8.000 personas en el antiguo MegaPark. El motivo, que el escenario de la fiesta, el sótano del complejo, en la Navidad de 2003 no tenía licencia. El motivo, que había sido construido clandestinamente. Poco después de abortar la fiesta, Cort precintaba su sótano, la sala MegaArena. Ese mismo verano, el Tribunal Superior refrendaba las informaciones de este periódico y obligaba a Cort a clausurar todo el complejo. El Consistorio lo clausuró cuando la temporada ya había terminado. Nació entonces la gigantesca discoabadía que, si continúa como hasta ahora, el próximo verano sólo podrá servir cerveza en medio de un silencio que, de cumplirse la orden judicial, invitará más a la oración que al desenfreno.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |