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Málaga, 07/12/05

El botellón obliga a los propietarios de bares de copas a reconvertir sus negocios

Hosteleros critican que esta práctica se extiende hasta las 3.00 de la madrugada, lo que reduce al mínimo el tiempo de estancia de los clientes en los locales Reclaman al Ayuntamiento que limite el tiempo permitido para beber en la calle
IGNACIO LILLO

Es un hecho para cualquier habitual de la movida malagueña: En el Centro funcionan ahora menos bares de copas que hace apenas un año. Subsisten sólo aquellos locales que cuentan con licencias de apertura antiguas, tanto pubs (que deben cerrar hacia las 3.30 horas de la madrugada) como los denominados cafés teatro (con horario ampliado hasta las 6.00 horas). Y aún estos, con continuos cambios de titular. El sector lo tiene claro: el fenómeno del botellón está haciendo estragos en sus economías, y disuade a los empresarios de la noche de ubicar los negocios en este entorno.

Desde la Asociación de Empresarios de Hostelería (Aehma) señalan que los usuarios cada vez llegan más tarde a los bares. «A los pubs con licencia de música les hace mucho daño, porque la gente está en el botellón al menos hasta las 3.00 de la madrugada (estos negocios deben cerrar a las 3.30 horas), y luego van directamente a las discotecas y salas de fiesta», explica un portavoz de la organización.

Por ello, abogó por limitar el horario en que se permite beber en la calle, para que los jóvenes pasen antes a los locales controlados. «El consumo de alcohol en la vía no debería estar tolerado a partir de las 12.00. Así el botellón empezaría antes».

Este colectivo ve con preocupación la tendencia a la baja del ocio reglado. «Se da una tendencia a salir los sábados sólo, día en que tenemos todos cola en la puerta y los bares llenos, pero los jueves y los viernes cada vez hay menos clientes». A ello, añadió el crecimiento de la movida en los barrios, la subida de los taxis y, en breve, la subida de las hipotecas, factores todos ellos que se ven como amenazas al modelo actual. «Hay menos locales en el Centro. De una parte, no se conceden licencias, y de otra el negocio es más difícil. Requieren inversiones fuertes para estar en regla, y con un día a la semana no se mantienen».

A su juicio, la habitual excusa de los jóvenes para hacer botellón -el alto precio de las copas- es ficticia. «Hasta la 1.00 en todos los bares están al 50%. Excepto los sábados, tenemos que hacer campañas con los relaciones públicas, que regalan invitaciones y hay auténticos expertos en beber barato. Lo que es caro es abusar del alcohol, tomarte 12 güisquis en cada salida, y ahí el bar nunca podrá ofrecer el precio del botellón».

Frente a esto, el portavoz de Aehma pone de relieve que en los distritos se está produciendo el fenómeno inverso. «Hay muchos establecimientos de nueva creación en barrios como Teatinos o Huelin, que son cafetería de día y bares de copas de noche».

«A más no va, es una realidad», sentencia Dolores Acosta, presidenta de la Asociación de vecinos del Centro Antiguo. «Los más conflictivos desaparecen. Algunos locales que no tenían licencia se están reconvirtiendo en otro tipo de negocios, como tiendas y restaurantes», explica, y cita como ejemplo la calle Comedias, donde antiguos bares se han transformado en tiendas de esotérica, negocios de arreglo de llaves y puestos de comida rápida. «La movida ha bajado después del verano. Algo está pasando, pero todavía es pronto para evaluar la tendencia».

Control

Sin embargo, recuerda que muchos locales están un tiempo cerrados y reabren por temporadas sin licencia. Un tercer caso es el de los comercios que no tienen permiso para poner música y lo hacen. «No debería tolerarse. Los denunciamos ante el Área de Comercio, pero son blandos y se ponen de parte del empresario. Es cierto que sancionan, pero no controlan lo suficiente el ruido de estos locales».

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