La Vanguardia Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


PENSIÓN BARCELONETA. EL INCIVISMO SALPICA A MÁS BARRIOS
Barcelona, 29/08/05

Impunidad 'alternativa'

SUCIEDAD, ORINES Y RUIDO HASTA EL AMANECER EN LAS FIESTAS DE SANTS

"Está todo hecho una porquería, pero lo peor es que nadie hace nada, yo creo que les tienen miedo", dice un vecino

XAVIER ALDEKOA

Una caricatura de Joan Clos con cuerpo de demonio sobre una ciudad en llamas da la bienvenida al recinto donde se celebran las fiestas alternativas de Sants.

La lluvia de la tarde del sábado había obligado a suspender el concierto que debía cerrar las fiestas antisistema de este año, pero cientos de personas se acercaron igualmente hasta el parking junto a la casa okupa Can Vies para bailar a ritmo de dj.

A unos veinte metros, un miembro de seguridad contratado por el Ayuntamiento vigilaba el decorado de la calle Finlàndia, que sufrió destrozos hace unos días. En la zona se han instalado varios lavabos para evitar que la gente haga sus necesidades en plena calle. No sirven de gran cosa. Con el paso de la noche, las calles más próximas se convierten en retretes improvisados.

Cuando tocan las tres de la mañana, hora en la que el resto de las calles pone el punto final a su fiesta, nadie hace ademán de recoger en las fiestas alternativas. La música del dj suena a toda pastilla y rebota contra las persianas, todas cerradas, de los edificios de alrededor. También están cerradas las persianas del hostal Residencia Sans, junto al colegio Maristas. Tan solo una pareja de jóvenes decide unirse a la fiesta y baila desde el balcón. Suena Camela, Los Chichos y Alejandro Sanz en la fiesta alternativa.

A medida que avanza la noche, varios jóvenes bailan en la calle e impiden el paso a los vehículos. Pese a todo, una moto con dos ocupantes intenta abrirse paso. Una chica con evidentes síntomas de ebriedad tropieza con la moto y derrama parte de su cerveza en el brazo de la conductora. Los reproches de la motorista no sientan bien a la muchacha, que vacía lo que queda de su cerveza encima del casco de la conductora. Enseguida empiezan los golpes y puñetazos, aunque la rápida acción de varios de los presentes impide que la cosa vaya a mayores. Las dos chicas de la motocicleta tendrán que ir hasta la estación de Sants para encontrar las furgonetas de la Guàrdia Urbana y denunciar la agresión.

La fiesta alternativa sigue hasta bien entrada la noche y, cuando el dj apaga el tocadiscos, un grupo de jóvenes con tambores, bongos y silbatos coge el relevo de la fiesta. Se junta más de un centenar de personas en el parking y un grupo algo más reducido en plaza de Sants. Empieza entonces un ir y venir de jóvenes que orinan en cualquier sitio. Uno de ellos, con la camiseta blanca reserva de la selección italiana, llega dando tumbos al portal de entrada del hostal Residencia Sans y se alivia allí mismo. En su vuelta, se cruza con otro joven con mochila que no se esconde tanto y orina junto a un coche.

La madrugada avanza de esta guisa hasta el amanecer. Dos chicas chilenas, que se retiran hacia las siete de la mañana, quitan importancia a las molestias a los vecinos de la fiesta improvisada. "Entiendo que moleste, pero no es para tanto, es sólo una vez al año y son las fiestas del barrio", argumenta.

A las ocho y media de la mañana, un vecino de Sants contempla el panorama y no puede disimular su indignación. Frente a él, un grupo de unas setenta personas continúa la fiesta tocando tambores y bongos en la plaza de Sants, un chico extranjero encaramado a lo alto de un árbol celebra su gesta dando gritos a pleno pulmón, junto a la estatua del ciclista, y un joven duerme la mona tirado en medio de la calle. La escena está rodeada de toneladas de basura esparcidas por el suelo y una peste insoportable a orines en varias de las calles más próximas.

En la calle de En Blanco, por poner sólo un ejemplo, los orines empapan toda la acera y es casi imposible atravesarla sin taparse la nariz. "¿Que qué me parece? Esto es una auténtica vergüenza. No hay derecho. Yo no digo que no celebren su fiesta, pero me parece increíble que se les permita hacer esto en el barrio con total impunidad. Son todos unos degenerados", explica el vecino, que se niega a dar su nombre. "Imagínate, yo con una niña pequeña y toda la noche sin dormir por culpa de éstos de los tambores. Y mira cómo está todo, hecho una porquería. Pero lo peor es que nadie hace nada, yo creo que les tienen miedo", se queja. Mientras las brigadas de la limpieza comienzan a barrer el parking, una mujer mayor se detiene un instante para observar la plaza. "¿Pero cuándo piensan irse a dormir y dejar de hacer ruido?", se pregunta en voz alta. No hay respuesta. De hecho, lo único que podía acabar con aquello era que se acabara el alcohol o que llegara el cansancio.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org