La Vanguardia Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


LA DEGRADACIÓN EN EL CENTRO DE BARCELONA. LAS CAUSAS Y LOS MOTIVOS
Barcelona, 28/08/05

Réquiem por

Ciutat Vella

El turismo de melopea y las bandas de botellón y rotweiler no tienen el patrimonio del incivismo en Ciutat Vella: la masificación y el vecino de toda la vida también son en ocasiones responsables

MARICEL CHAVARRÍA

SACAR AL PERRO.

No sólo los perros de los sin techo o de los llamados bongoperros acostumbran a orinar y defecar en el asfalto sin que una mano humana se ocupe de dejar la calle como le hubiera gustado encontrarla. También puede una acicalada vecina del quinto descuidar las heces por temor a mancharse. La moda de tener perro en la ciudad ha dado un sentido masivo al término incivismo. Es más, no a todo el mundo se le ocurre que no es suficiente con recoger del suelo lo que ya ha sido echado.

Tal vez tener un perro exija ciertos reflejos para alcanzar las deposiciones al vuelo.

DESHACERSE DE LA BASURA.

Estar a las 10 p. m. en casa para bajar las basuras forma parte de un estilo de vida y estructura familiar eminentemente tradicional que hoy por hoy no sigue todo el mundo, de modo que, si no hay contenedores a la vista, los residuos pueden acabar en cualquier rincón. En una ciudad donde el éxito del reciclaje no es superior a un 20% de los residuos, la conciencia ecológica es relativa.

TURISTEAR.

Visitantes ocasionales y turistas de melopea ven la oportunidad de desahogarse en ciudad ajena - o país ajeno- donde sus irresponsabilidades no acaban de reprenderse. ¿Por qué? "Habremos sido demasiado permisivos ante la ilusión de que Barcelona estuviera en el mapa o por miedo a que los turistas no siguieran viniendo: nos ha hecho gracia que se acercaran, pero se ha llegado a una situación prácticamente insostenible", señala Marisa Méndez-Vigo, presidenta del Fòrum Cívic per la Sostenibilitat, una entidad que hace diez años comenzó a advertir de los efectos de esta masificación, "de que en Barcelona fuéramos tan majos, mediterráneos y baratos respecto a Europa".

VAMOS A MEAR AQUÍ.

Los bebedores y los usuarios de la noche, junto con personas - básicamente varones- que, procedentes de otras culturas, bien podrían argumentar que miccionar en la vía es un hábito cultural, orinan con inédita libertad hasta en los portales de las viviendas. En el bulevar de los pubs - ese Little Lloret en que se ha convertido la calle Ferran- compiten en volumen meadas y vómitos desde la puesta de sol y hasta que las mangueras los transforman en caldo. Sin prohibiciones... donde fueres, haz lo que vieres.

¿OKUPAS O ATACAS?

Los neomendigos de donsimón y rotweiler no okupan una vivienda sino la misma calle. Hace tiempo que dejaron de ser jóvenes, y su estilo de vida no es exactamente el de otros okupas de la ciudad. Su aspecto es de indigentes, pero probablemente no están tirados por necesidad sino como opción de vida desarrollada a costa de la salud pública. Son violentos y se acompañan de perros intimidatorios y sucios. Proceden del centro de Europa, Sudamérica... nada que ver con los auténticos homeless, cada vez más presentes en las urbes del Primer Mundo.

Y DE GUINDA, UN ESPUTO.

¿Algún agente se ha molestado en advertir - a moros y cristianos- de la inconveniencia de lanzar esputos en la vía urbana como si de un tic se tratara?

¿QUÉ QUIERE, QUE MATE A MI PERRO?

Esa simplona pregunta pretende justificar situaciones que juegan con la salud del vecindario: que un perro, víctima de estrés por separación, pueda ladrar sin parar mientras su amo está ausente demuestra que el interés del Consistorio por el bienestar de los animales es mayor que su interés por el bienestar humano, pero mejorable. A esa tortura se suma el graznido de pájaros exóticos al despuntar el día.

BUTANO: OFERTA ILIMITADA.

Los butaneros se anuncian constantemente y a pleno pulmón o golpeando las bombonas por estrechas calles del Casc Antic. También domingos.

LA FIESTA EN CASA.

Oír música puede ser la expresión de algunos inmigrados y el suplicio del vecindario. El hecho de que vivan una docena en una habitación tampoco ayuda. Y algo más: la ley no sabe de ritmos ni de after hours de música máquina en domingo.

BARES MUSICALES: 85 DECIBELIOS.

La lucha por la adecuada insonorización de discotecas y bares musicales sigue en pie. Yno queda claro quién debe evitar el alboroto de ciertos usuarios de la noche que entran y salen.

EL RASTRO DE UNA ´BUENA´ MOTO. Aunque ilegales, circulan, incluso en plena noche: son las motos trucadas. Las harleys y su ¿tan? maravilloso sonido tienen carta blanca.

TRÁFICO DE BASURAS.

La bienintencionada recogida de basuras selectiva y el enorme volumen de residuos que genera la población del distrito obliga a que sean varios los camiones que pasan y traspasan de madrugada.

REPARTIDOR SIN ESCRÚPULOS.

El reparto nocturno (y el diurno) de género en tiendas no repara en brusquedades.

¿HAY GUARDIAS EN EL CIELO?

Un paseo turístico en helicóptero - de módico precio- hace subir el ruido ambiental 4 o 5 decibelios.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org