Barcelona, 19/08/05 DISTURBIOS EN LA FIESTALa fiesta se va de las manosA las dos madrugadas de vandalismo se sumó anoche otro altercado en Gràcia cuando una joven se encadenó en el metro de Fontana y la línea 3 quedó paralizada durante una hora.El grupo que protagoniza los disturbios es "mucho más heterogéneo" que en otras ocasiones, según la policíaL. SIERRA
El alcalde de Barcelona, Joan Clos (pese a estar oficialmente de vacaciones); el alcalde en funciones, Ferran Mascarell, y el concejal responsable de Seguridad, Jordi Hereu, se reunieron ayer con los mandos de la Policía Nacional, Mossos d´Esquadra y Guardia Urbana en una suerte de cumbre de seguridad. La consellera de Interior, Montserrat Tura, estuvo en contacto telefónico con los reunidos. La decisión fue redoblar la vigilancia, en especial cuando cierran los establecimientos, a las 2.30 horas. Estos altercados se producen un año que se considera clave para las celebraciones de Gràcia; no en vano, las voces contra el modelo de fiesta han ido a más. Este año, los actos cuentan con más financiación que nunca y con unos acuerdos de funcionamiento pactados por administración y entidades, tras meses de reuniones y debates. Y precisamente ha sido este verano cuando a las quejas por el ruido y la suciedad, se ha sumado el hartazgo por los episodios de violencia. Aún se recuerda que el año pasado murió un joven en un enfrentamiento entre grupos. Los vecinos mostraron ayer por la mañana su tristeza y desazón por la violencia. Pocas horas antes, entre las tres y las seis, se habían repetido, pero con más virulencia, los enfrentamientos de la madrugada anterior entre jóvenes y agentes de la autoridad. Acabaron con contenedores quemados, papeleras, lavabos, cabinas telefónicas y demás mobiliario urbano destrozado. Se destruyeron algunos decorados, como el de la gran sardina de la calle Tordera. Ocho efectivos antidisturbio de la Guardia Urbana y otros tantos jóvenes resultaron contusionados y lesionados. Los daños en bienes públicos durante las dos noches se han evaluado en 25.000 euros. Pero no hubo detenciones, La mayoría de los manifestantes nocturnos son jóvenes, muchos menores de edad. Oficialmente se ha preferido no poner ninguna etiqueta a los vándalos. Muchos testigos presenciales coinciden en no haber apreciado un colectivo concreto al frente de los disturbios. El altercado en el metro de anoche se produjo tras la manifestación convocada por la Coordinadora Antirrepresiva de Gràcia. Fue una activista de la Plataforma Països Catalans Insubmisos la que se encadenó en la puerta exterior del metro, junto al asiento del conductor, impidiendo la circulación y contribuyendo a poner más tensión en Gràcia. La policía intervino para sacar a la joven del metro, pero tampoco hubo detenciones: los agentes identificaron a trece jóvenes a los que se denunciará por disturbios. Por otra parte, fuentes policiales explicaron que han detectado que el grupo que ha estado alterando el orden estas últimas noches es "mucho más heterogéneo" que en otras ocasiones. Se trata de individuos de "estética punk, red skins y un grupo de centroeuropeos amantes del botellón que suelen ir con muchos perros". Los colectivos alternativos que tanta presencia tienen en Gràcia han mostrado su preocupación por los actos violentos. Incluso los okupas a los que se negó el permiso para hacer una fiesta (aunque la hacen desde anoche) se han desmarcado de los disturbios. ¿Se podía prevenir lo que ha ocurrido? La oposición municipal cree que sí. Xavier Trias (CiU) reflexionaba ayer que "era una cosa cantada; incluso algunos alternativos saben que cuando se hace una fiesta así se acercan grupos a los que les gusta la violencia. En el Ayuntamiento han perdido los papeles y no saben lo que es mantener el orden". Alberto Fernández Díaz (PP) repetía su conocido análisis de que el Ayuntamiento ha mostrado demasiada permisividad hacia los movimientos "radicales y okupas" y que "quien siembra vientos, recoge tempestades", El Gobierno municipal lo ve de otra manera. Mascarell repitió que el dispositivo policial hasta ayer era el adecuado para una fiesta con normalidad, como lo fue hasta a las tres de la madrugada del jueves. Pero el dispositivo se encontró con algo inesperado, según Mascarell. En la calle Tordera lo veían venir, pero desde otra óptica. Junto a la gran sardina (que mereció el segundo premio del concurso de calles) caída porque unos jóvenes se colgaron de ella poco después de las tres de la madrugada, un miembro de la junta denostaba un modelo de fiesta que se financia en parte vendiendo bebidas alcohólicas. Esta calle es la única de las 22 engalanadas donde desde hace años no se ha instalado una barra de bar. No fue la única calle atacada. Otras también sufrieron destrozos, aunque algo menores, como Progrés, Llibertat o Bruniquer. Jordi Martí, presidente de la junta de la calle Tordera, critica desde hace años el modelo de fiesta, pero ayer, aunque muy triste por los destrozos, afirmaba que "los festejos deben continuar". Ellos, por su parte, repusieron parte del decorado derribado. Los bomberos recomendaron no reponerlo todo. Hay vecinos, y cada vez se oyen más, que repiten: "Esto no es fiesta, mejor sería no hacerla". Otros apuntan a ciertas desmesuras: en la venta de bebidas alcohólicas, en los decibelios que impiden dormir, y en los orines, vómitos y la suciedad con que se encuentran a primera hora de la mañana. Muchos ven también desmesura en la gran capacidad de atracción de esta fiesta. Sobre todo de atracción nocturna.
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