El Toro, 18/08/05 Los vecinos de El Toro denuncian el «linchamiento« del cura de BarracasLa población recuerda que el párroco «tiene derecho a quejarse»Noelia Blasco
Los vecinos de El Toro entienden que se han visto implicados en un asunto «sin comerlo ni beberlo», de ahí que reprochen los comportamientos de algunos medios de comunicación que, según su parecer, no han respetado las tradiciones religiosas de la localidad. El colectivo de vecinos, con el presidente de la Asociación Cultural de El Toro, José Pastor, a la cabeza, han defendido al párroco que desde hace 46 años comparten con sus vecinos de Barracas. Desde El Toro entienden que «tiene su derecho a quejarse como cualquier otro ciudadano y ha respondido como lo hubiera hecho cualquiera, ejerciendo su derecho a la huelga». Los vecinos de El Toro califican de «linchamiento público» el trato que está recibiendo el cura durante los últimos días, quien, según han explicado, se encuentra «muy nervioso por todo lo acontecido, que, en nuestra opinión, nada tiene que ver con lo religioso». Para entender los comportamientos de las personas «hay que ponerse en la piel de quienes los padecen y con respeto y tolerancia se solucionan los problemas», argumentan los vecinos, toda vez que resaltan la avanzada edad del sacerdote, de 69 años, que reside en la casa abadía de Barracas con una hermana, con problemas de salud, mayor que él. «Don Marcelino está ya jubilado y sigue ejerciendo porque quiere», es otra de las consideraciones que han puesto de manifiesto el grupo de ciudadanos de El Toro, para quienes el cura «no ha hecho más que reivindicar su derecho a la salud», en referencia al ruido procedente de discomóviles y verbenas. El colectivo de ciudadanos ha subrayado que «en El Toro no ha habido ningún problema con el párroco, aquí apreciamos al sacerdote» y han concluido con el deseo de que se acabe la polémica y «no vaya a más, porque se han perdido las formas».
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