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Gijón, 28/04/05
Debate sobre el borrador de la ordenanza del ruido

Los bares pagarán unos 1.400 para adaptarse a la normativa

La mayoría de los locales no dispone del limitador de sonido que se les exige
Javier Cuevas
MAS VOLUMEN FUERA DE GIJON
El permiso para pinchar música que se reconoce en la ordenanza a los bares que no tienen licencia de música amplificada, con la creación de los nuevos locales con música ambiental, existe en otros ayuntamientos. En Gijón, estos establecimientos no podrán pasar de los 70 decibelios, un volumen muy bajo si se compara con otras ordenanzas municipales. Ayuntamientos como el de Cáceres y Burgos permiten a estos locales emitir hasta 80 decibelios.

También el de Málaga, aunque en este caso la permisividad también es mayor para los que tienen música amplificada, puesto que pueden llegar a los 96. No hace falta viajar tan lejos. El Ayuntamiento de Avilés concede licencias de 90 decibelios a los discobares y permite emitir 80 al resto. En otras ordenanzas, como la de Vitoria-Gasteiz, el volumen permitido depende directamente de la insonorización que se haya hecho en el local.

La mayoría de los bares de copas deberán de hacer frente a un gasto aproximado de 1.400 euros para adaptarse a lo dispuesto en la nueva ordenanza municipal sobre ruido. Este el el precio que suele alcanzar en el mercado un limitador de sonido que dé unas prestaciones aceptables.

A falta de que concluya el período de alegaciones y de su aprobación en el pleno, la normativa obliga a los bares con música amplificada a tener uno de estos sistemas de control para garantizar que no superen los 90 decibelios para los que se ha realizado la insonorización. En el caso de los establecimientos que entren en la nueva categoría de música ambiental, se exige la implantación de estos aparatos para que el sonido de su equipo no supere los 70 decibelios.

Ingenieros acústicos de Gijón descartaron ayer que los limitadores de sonido puedan mermar la calidad de la música, siempre que el dueño del establecimiento adquiera el aparato de una fabricante conocido, con lo que en cualquier caso tendría que desembolsar una cantidad superior a los 1.000 euros, y que el aislamiento del local se haya realizado de manera adecuada. "Sólo impedirán que no se emita más nivel sonoro del que está permitido por ley", recuerdan. Las mismas fuentes aseguraron que los limitadores que mejor resultado dan suelen ser los que funcionan por frecuencia.

SATISFECHOS CON EL CONTROL Con la obligatoriedad de los limitadores de sonido se cumple una de las demandas del colectivo de profesionales del ruido, que recientemente ha creado una plataforma en Gijón para abordar los problemas derivados de la Ley de Espectáculos y Actividades Recreativas. Este grupo afirmaba que algunos hosteleros ponían sus equipos de música a un volumen mayor de los 90 decibelios permitido, provocando que la insonorización --preparada para soportar algo más del máximo permitido-- no funcionase de manera correcta y hubiera filtraciones de la música.

Además, la petición de que los bares tuviesen limitadores de sonido se encontraba también entre las propuestas consensuadas entre las asociaciones de vecinos del Centro, La Arena y Cimadevilla, las principales zonas afectadas por la movida nocturna en la ciudad.

La obligatoriedad de estos sistemas para asegurar que el ruido no exceda de los máximos no es una iniciativa del gobierno gijonés. Son muchos los ayuntamientos españoles que han aprobado normativas sobre ruido que incluyen limitadores de sonido entre los requisitos para la concesión de licencias a los bares de copas. Oviedo también pide a sus bares que instalen los equipos controladores, aunque sólo para las actuaciones en directo.

Los aparatos pueden manipularse para alcanzar más potencia, aunque si algún propietario tendrá que tener en cuenta que este acto se define en el borrador de la ordenanza municipal gijonesa como una infracción grave y acarrea una sanción que puede ir desde los 600 hasta los 12.000 euros. Si fuese reincidente, la multa podría ser de 300.000 euros.

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