Bruselas, 22/09/04 El ejecutivo belga, que dirige el liberal Guy Verhofstadt, no ha llegado a un acuerdo con los gobiernos regionales para que DHL pueda ampliar sus vuelos nocturnos. Los aviones sobrevuelan Bruselas desde hace años, y el ruido para los vecinos se ha vuelto insoportable, pero aún así la multinacional alemana amenaza con trasladar su base logística fuera de Bélgica si no consigue un acuerdo. El martes cientos de empleados de DHL se manifestaron frente al Parlamento Federal belga para presionar al gobierno. En las negociaciones, muchos de ellos se juegan su puesto de trabajo. "Quiero seguir trabajando para DHL; es una buena compañía para trabajar. Llevo en ella 15 años, y no quiero empezar de cero otra vez", aseguraba una empleada durante la movilización. Se trata de la más grave crisis política desde que el gobierno llegó al poder, la primavera pasada. DHL ha provocado un nuevo conflicto entre francófonos y flamencos, las comunidades lingüísticas del país. Esta semana se especulaba con su dimisión, puesto que gobierna con el apoyo de numerosos partidos, lo que hace su mayoría aún más vulnerable. A todas estas complicaciones, se suma el accidente que ha sufrido el jefe del ejecutivo, en el que no ha resultado herido. Un motivo más de desequilibrio para un gobierno al borde del precipicio.
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