Pola de Siero, 16/09/04 El fervor, sin amplificaciónLa Iglesia evangélica polesa ya dispone del proyecto para insonorizar su localLuján Palacios
Alrededor de cien personas celebraron sus últimos actos religiosos hasta que se ejecuten las obras para aislar acústicamente el recinto, tal y como les obliga la ordenanza local de ruidos. Mientras duren los trabajos para acondicionar el bajo de la avenida de Noreña, en el que se reúnen casi a diario, los cultos se suspenderán y serán sustituidos por encuentros en los domicilios particulares de los miembros de la congregación, según explicaba su pastor, Juan Ramón Jiménez. La del martes fue una sesión con cánticos, palmas, alabanzas, mucha devoción y la predicación de la palabra. Como todos los días, pero con una salvedad: esta vez sin utilizar la megafonía. Según señalaba el pastor, «es una de las condiciones negociadas para que no se cerrara el local hasta que estuviera insonorizado». Por ello, en el culto «extraordinario» del pasado martes se puso especial cuidado en no contravenir los términos del pacto, y el pastor tuvo que hacerse oír sin necesidad del micrófono. Un acuerdo que se pondrá en marcha en breve, una vez que el proyecto ya ha sido redactado y presentado en el servicio de disciplina urbanística del Ayuntamiento de Siero. Además, la congregación ya ha solicitado el correspondiente permiso de obras, y se espera que los trabajos comiencen en los próximos días y no superen el mes. Los seguidores de la iglesia evangélica de la Pola señalaban antes de la celebración religiosa que su talante siempre ha sido «el de cumplir con la norma, y durante todo este tiempo hemos estado a la espera de que nos cedieran un local alternativo para el culto, tal y como solicitamos al Ayuntamiento tras la primera denuncia que nos puso un vecino», señalaba Celio Jiménez, uno de los predicadores. Por ello, para los miembros del colectivo es muy importante «que la gente sepa que no vamos a cerrar, sólo vamos a realizar obras durante unos días». El Ayuntamiento había decretado la clausura del local, tras comprobar que los niveles de ruido sobrepasaban lo permitido por la ordenanza municipal. Uno de los vecinos del inmueble presentó dos denuncias por la molestia que le suponía la celebración del culto con voz amplificada, y que generaron la visita de la Policía urbanística al bajo de la congregación. Los ruidos se siguieron produciendo a lo largo de un año, el mismo período en el que los integrantes de la congregación aseguran que han estado a la espera de recibir una contestación municipal para concederles una ubicación diferente, bien en un nuevo local o bien en una finca en la que se acondicionara la iglesia evangélica. Ahora, una vez aclarada la situación y emprendidos los pasos necesarios para poner todo en regla, las personas que se reúnen en el local de la avenida de Noreña reclaman «igualdad de trato en relación con otras confesiones», y agradecen el apoyo que, según dicen, han recibido por parte del Ayuntamiento, quien les facilitará materiales para la insonorización. «El Alcalde se portó muy bien con nosotros, y nos facilitó la redacción del proyecto de insonorización, nos orientó en todo momento», explicaba el pastor, Juan Ramón Jiménez, antes de los actos. Por todo ello, mayores, jóvenes y niños celebraron el martes con sus cánticos más fervientes la solución de los problemas de su iglesia, que lleva 28 años establecida en el mismo sitio, y que mantiene una intensa actividad durante toda la semana, especialmente con los más pequeños de la comunidad.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |