Granada, 06/09/04 Elvira de día, Elvira de nocheMuchos comercios tradicionales han tenido que cerrar y sus dueños se quejan de la mala imagen de una calle llena de vida nocturnaRocío García
Los comerciantes de la zona achacan los cierres al abandono, por parte del Ayuntamiento, de esta calle ya que «le han ido quitando peso a un lugar que siempre ha sido muy transitado por los turistas». La preocupación de los propietarios de tiendas de antigüedades de calle Elvira les ha llevado a movilizarse e intentar poner soluciones a una situación que califican de «penosa». Desde luego, no es para menos, pues han pasado de tener 37 comercios de antigüedades en los años 90 a tener sólo siete en la actualidad. Una de las propuestas que han realizado estos almonedistas al Ayuntamiento es «que instalen el rastro en esta calle, ya que al tratarse de una zona tan céntrica y con tanta fama, los turistas volverían a pasar por aquí y se impulsaría de nuevo el comercio en la zona». Sin respuestaDe momento se encuentran a la espera de una respuesta del alcalde, aunque confían en que no se retrase mucho, pues plantearon esta idea en el mes de julio. Como dice José Reyes, propietario de Arte Reyes, «es responsabilidad del alcalde que la calle vuelva a tener el prestigio que tuvo hace varios años».La idea del rastro agrada también al resto de los comerciantes, no sólo a los anticuarios, por eso dicen que «si desde el Ayuntamiento aprueban nuestra petición, nos comprometemos a pagar una cuota de ocupación de la vía pública y a dejarla limpia y recogida. Además, nos comprometemos a ocupar sólo las aceras y dejar libre el resto de la calle por si tiene que pasar alguna ambulancia o vehículo de urgencia». El objetivo común es «devolver el buen estado de salud a la calle Elvira y que los turistas puedan pasear por ella para admirar su belleza y no para criticar el lamentable aspecto que presenta actualmente». La imagen de la calle no es la más adecuada para atraer turistas y, según los comerciantes, «la situación se ve agravada con los locales nocturnos, pues al día siguiente hay desperdicios y malos olores». Por eso, muchos propietarios de pequeños negocios se plantean cerrar. Ese es el caso de Juan Miguel Urquiza, dueño de Artesanía Elvira. «Desde hace siete u ocho años han bajado mucho las ventas de las tiendas tradicionales, porque cada vez hay menos tránsito de gente. La culpa la tienen los bares de marcha que se cargan todo lo que encuentran a su paso. Ya pasó en Pedro Antonio de Alarcón, donde cerraron un montón de comercios», se lamenta Juan Miguel. Añade que «la artesanía granadina está muriendo. De momento, subsisto pero no sé cuánto podré mantener mi negocio». Para este comerciante, «el Ayuntamiento debería mejorar la calle y convertirla en ruta turística». Rosa María Gutiérrez, dueña de un típico bazar de calle Elvira, comenta que «el ambiente no es el más apropiado, sobre todo por las tardes, y eso espanta a la clientela. Yo tengo otro negocio en la Alcaicería, junto a Plaza Bib-Rambla, y ahí el ambiente es muy diferente, hay mucha más gente». Todos los entrevistados coinciden al afirmar que «los negocios de toda la vida se están sustituyendo por locales de comida árabe, teterías y zonas de marcha para los jóvenes». Al margen de los comerciantes, quienes más sufren las consecuencias de la situación que se vive en calle Elvira son los vecinos como Ana Soler, que cree que «cada vez se vive peor en esta calle, porque por las noches hay mucho ruido y de día tenemos que desplazarnos para hacer la compra porque las tiendas de toda la vida están cerrando». Los turistas tampoco están muy contentos con el aspecto de la calle, pues, como dice Kate, de origen británico, «no presenta un aspecto muy seguro y además hay poco que ver, está todo cerrado». La otra caraSin embargo, no todos están descontentos en esta céntrica zona. Hay empresarios a los que sí que les compensa abrir sus negocios en esta calle, sobre todo, los que tienen discotecas, bares e incluso locales de comida que abren sólo en horario nocturno. A ellos sí que les va bien, pues son centenares de jóvenes los que cada noche se concentran en estos sitios en busca de diversión.Locales como Aquarel, Diácono o la discoteca Granada 10, la reina de la calle, consiguen reunir a una media de 200 ó 300 jóvenes que van sobre todo a beber, bailar y, si se puede, también a ligar. Los camareros de estos bares coinciden al señalar que «el ambiente es total durante toda la noche y nosotros no paramos de currar». Uno de ellos, José Fernández, añade que «hay momentos de mucho agobio en los que todo el mundo llega a pedir a la misma hora y no sabes a quién atender primero». En cuanto a por qué creen que hay tanto ambiente en esta calle, porteros y empleados de bares coinciden al señalar que «en Elvira se reúnen todos los alicientes que los jóvenes buscan: variedad en la música y en los bares y copas baratas. Todo en la misma calle». Los jóvenes, los grandes beneficiados del ambiente nocturno de esta zona, también lo tienen claro. «Aquí puedes elegir si quieres oír 'pachangueo', 'heavy' o tecno. Hay diversos tipos de música. Tú decides, pero sin tener que ir de un sitio a otro. Está todo en la misma calle», opina Ramón Martínez, un joven que se confiesa asiduo de las noches de marcha en Elvira. Además, como añade su amigo Jesús, «en esta zona hay gente de todos los estilos y cada uno vamos a lo nuestro sin molestar a nadie». Sin embargo, algunos eligen la opción más barata: hacer botellón en la calle, y con ello llega el ruido y los desperdicios, que provocan el enfado no sólo de los vecinos, sino también de los empleados de la limpieza. En definitiva, mientras unos ven desaparecer sus negocios, otros se frotan las manos pues han encontrado en los locales nocturnos la gallina de los huevos de oro. Dos realidades tan distintas en una misma calle evidencian el paso del tiempo hacia épocas más modernas y puede que también la pérdida de las tradiciones. La solución, según los comerciantes, está en manos del Ayuntamiento.
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