Las Provincias Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


Valencia, 27/11/04

Vecinos de Juan Llorens luchan desde hace 10 años para cerrar un bar por exceso de ruido

El Ayuntamiento dio en marzo dos días al local para cesar en la actividad, pero sigue abierto
Vecinos de la zona de Juan Llorens, donde se concentran locales de ocio, llevan más de 10 años de batalla legal para conseguir el cierre de un bar que les impide conciliar el sueño por el alto nivel de decibelios y problemas que hacen vibrar el edificio. El Ayuntamiento dio en marzo dos días al local para cerrar sus puertas, pero hoy sigue abierto.
Gladys Alemán
“Es una auténtica condena”
Un vecino afectado muestra las denuncias junto al local de la discordia
Un vecino afectado muestra las denuncias junto al local de la discordia

El estado de nerviosismo constante, la imposibilidad de conciliar el sueño y los ansiolíticos forman ya parte de la vida de Antonio Vaca. El ruido del bar ubicado bajo de su casa es un auténtico suplicio para él y su mujer, que emprendieron una batalla legal para intentar el cierre del local en 1993. “Lo vivimos como una condena. Cada vez que llega el fin de semana sabes que va a ser lo mismo y en los puentes festivos es horroroso, por la cantidad de días seguidos que abren y en los que las puertas no se cierran hasta las 4.30 de la madrugada por lo menos”, explica.

La pareja afirma que en su actual situación no se plantean ni tener hijos. “Sería una locura tener un bebé con todo este jaleo. Ojalá pudiéramos trasladarnos a otra casa, pero los precios de los pisos están por las nubes”, dice.

Más de 30 denuncias presentadas, llamadas a la policía, ansiolíticos para poder dormir y un estado de nerviosismo constante que se agrava ante la llegada de días festivos y fines de semana. Es el resultado de 10 años de batalla legal de unos vecinos de la zona de Juan Llorens que reclaman el cierre de un local de ocio que, según afirman, incumple todas las normativas de ruido y contaminación acústica.

El calvario del matrimonio formado por Antonio Vaca y Amparo Rubio comenzó en el año 93. Las molestias llegaron en forma de vibraciones por toda la casa provocadas por el volumen de la música del bar que ocupa los bajos de la finca. “En otros casos, las quejas llegan por el ruido. Nosotros, además, tenemos el agravante de que las vibraciones nos llegan a través de la estructura por las deficiciencias que presenta el bar, que no está insonorizado. No podemos escapar ni blindando las ventanas, hasta los cristales se mueven”, afirma Antonio.

La primera denuncia ante la Policía Local llegó en marzo de 1993. Entonces no sabían que les quedaba por delante una década de papeleos con sólo una tregua: el año y medio que el bar cerró sus puertas. “En todo este tiempo han pasado tres dueños por el local, y ninguno se ha hecho cargo de los defectos. Hemos puesto denuncias ante el Ayuntamiento y la policía. Además, el local estuvo la mayor parte del tiempo abierto sin licencia, ya que no tuvieron hasta 2001”, relatan.

Tras el largo periplo, el matrimonio recibió con entusiamo la resolución municipal de marzo de este mismo año, en el que se daba a los dueños del local dos días para el cierre. El texto municipal reconocía que las graves carencias del bar provocaban “grandes molestias y perjuicios a los vecinos”, además de “vulnerar el derecho a la intimidad”. Los dos días de plazo han ido convirtiéndose en meses y el local sigue todavía abierto.

“En el Ayuntamiento nadie nos dice por qué sigue abierto. Pedimos el expediente y lo único que recoge es que los trabajadores alegan que no son los dueños y renuncian a la licencia. La policía viene sistemáticamente y siguen si arreglarse la insonorización. Además, carecen de seguro”, explica Antonio.

Silencio administrativo
El último recurso del matrimonio, esta vez apoyados en las 16 familias restantes del edificio, fue poner una denuncia contra el propio Ayuntamiento en la sala de lo contencioso-administrativo. “Hay que esperar tres meses para poder alegar silencio administrativo, y en junio todavía no se había hecho nada con la sentencia de dos días para el cierre, así que acudimos al juzgado. Y mientras, seguimos esperando. El problema es que este tipo de problemas no se pueden poner con una demanda civil”, indica.

El problema se agrava, además, con el ruido de la calle. “Dormir aquí es imposible, en mi habitación marcan casi 50 decibelios de sonido”, afirma Antonio.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org