Salamanca, 26/11/04 Educación desafía al rector de la Universidad de Salamanca e intenta celebrar su ´botellón´ en Salas BajasLa policía prohíbe el paso de los estudiantes al recinto deportivo durante una tensa mañanaUn gran despliegue de agentes impide que la fiesta salga de los bares en la zona de San JustoOmar CastroLa reacción de los estudiantes de la Universidad de Salamanca a la decisión del rectorado de prohibir los botellones en todas las dependencias universitarias, incluida Salas Bajas, no se ha hecho esperar.Los alumnos de la Facultad de Educación, que ayer celebraban su fiesta, decidieron acudir al recinto deportivo a pesar de la medida del equipo de Gobierno, en un claro desafío al rector. Sin embargo, finalmente no se celebró ningún botellón en Salas Bajas porque la policía municipal impidió a los estudiantes acercarse al lugar. Un amplísimo despliegue policial --hasta seis coches, una furgoneta y seis motos-- impidió a los cerca de 500 estudiantes alcanzar siquiera el puente de la universidad. Los jóvenes permanecieron concentrados mostrando su rechazo a la actuación de las fuerzas del orden en el descampado colindante. Tras la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con la policía, los alumnos de Educación decidieron abandonar el lugar y cerca de un centenar de ellos terminó realizando el botellón en la pista de fútbol-sala ubicada junto al Colegio de Oviedo, dependencia perteneciente a la universidad. Por lo tanto, técnicamente, Educación acabó realizando su macrofiesta en el campus. PROTESTAS La respuesta de los responsables de seguridad del campus fue impedir la entrada de botellas de cristal al recinto deportivo, ante lo cual los que llevaban litros de cerveza los vaciaron en botellas de plástico de refrescos o biberones. Antes de comenzar el botellón propiamente dicho, los estudiantes de la Facultad de Educación llevaron a cabo dos actos de protesta. El primero estaba convocado a las 10 de la mañana en la Plaza Mayor, que fue abortado por una desmedida presencia policial --un par de coches situados en cada entrada al monumento-- y el otro tuvo lugar a partir de las 11 frente a la Facultad de Farmacia, en el campus Unamuno. Algo más de 300 estudiantes acudieron a la puerta del centro --el próximo en celebrar sus fiestas, el 2 de diciembre-- para que, por solidaridad --"hoy por nosotros, mañana por vosotros", coreaban--, sus estudiantes se unieran a ellos; lo consiguieron con algunos, pero no demasiados, aunque, eso sí, resultaron muy aplaudidos. En su concentración --que duró algo más de una hora, y en la que no se consumió alcohol-- se corearon consignas contra el rector --"no estamos todos, falta Battaner"; "joder a Educación, no es la solución"--, contra los medios de comunicación y para animar a los jóvenes a acudir a la fiesta de San Justo. Sobre las cinco de la tarde, los estudiantes acudieron a las calles Consuelo y Varillas para la fiesta vespertina, que se desarrolló sin incidentes. La asistencia fue mucho menor que en las dos fiestas anteriores y, por el contrario, la presencia policial fue inmensa. Los agentes controlaron durante todo momento que no se sacara alcohol de los bares y que no hubiera aglomeraciones en la calzada, puesto que, al contrario que en las dos ocasiones anteriores, no se cortaron las calles al tráfico. Lo que sí hizo la policía fue precintar la parte central de la plaza de San Justo, para que los jóvenes no se instalaran allí.
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