Málaga, 18/11/04 La condena a España abre la vía judicial a miles de afectados por el ruido en zonas de copas
PILAR R. QUIRÓS
Esta sentencia, que abre la vía judicial a miles de afectados por el botellón y las zonas de ocio, ha sido acogida con júbilo por los miembros de la Asociación de Vecinos del Centro Antiguo, ya que supone un auténtico espaldarazo a sus continuas quejas por la falta de descanso e intromisión en sus vidas privadas y en sus domicilios del ruido, que padecen tres días a la semana (jueves, viernes y sábado), cuando se activa la movida. Cumplir la normativaLa presidenta de la asociación, Dolores Acosta, aprovechó ayer para decir que la asamblea que mantuvieron más de cien vecinos en el Ateneo dejó muy clara cuál era su postura. «El Ayuntamiento tiene de plazo hasta Navidad para demostrar que de verdad tiene interés en regular la situación insoportable en la que vivimos. Tiene que empezar a hacer cumplir la normativa y que los bares que no tienen licencia se cierren, y que los que la tienen estén lo suficientemente insonorizados para no perturbar el descanso de los vecinos», puntualizó. Tras la situación desesperada que mostraron algunos vecinos en la citada reunión, Acosta subrayó que la asociación les asesorará legalmente y les animará a ir a los tribunales. Pese a todo, puntualizó que desde el último cambio que ha habido en el Área de Medio Ambiente, «se ha notado cierto interés en empezar a solucionar los problemas de ruido». Escasas medidasEn el último censo de población y viviendas, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en 2001, se indica que el 37,5% de los hogares en la provincia de Málaga tienen problemas de exceso de ruido en la calle. El caso de los vecinos del Centro no es nuevo. Ya lanzaron su denuncia hace más de cinco años y, desde entonces, la voluntad del Ayuntamiento de Málaga casi siempre ha sido buena. Pero las medidas han sido escasas, porque el problema sigue latente. Además, el saber es poder. Y el Ayuntamiento conoce o debe conocer a la perfección cuáles son las quejas de este colectivo, porque ya en 2000, cuando realizó el mapa de ruidos de Málaga, los resultados fueron 'ensordecedores': el Centro supera la barrera de los 65 decibelios, un umbral que el libro verde de ruidos de la UE considera que puede suponer un riesgo para la salud. Pero la noche en el Centro es aún más ruidosa, ya que los vecinos soportan niveles superiores a los 67 decibelios, según indica la cartografía. En estas mediciones, que todavía no se han actualizado, 13 calles se situaban como acústicamente saturadas. Por su parte, los vecinos siguen demandando al Ayuntamiento una patrulla verde que luche contra el ruido. El problema no lo padecen únicamente los vecinos de la capital. En el caso de Vélez-Málaga, primer municipio condenado por no atajar el problema, el Ayuntamiento decretó en octubre del pasado año el cierre de 34 locales de la zona de El Copo, en Torre del Mar. Allí 19 vecinos llevaron el tema hasta el TSJA, que dictó sentencia contra el Ayuntamiento. En Fuengirola, las quejas de los residentes se centran en el paseo marítimo, a la altura del puerto deportivo, mientras que en Estepona, se circunscriben a la zona del Centro, concretamente a las calles Real, Málaga y Caridad. Y en Marbella, la batalla contra la contaminación acústica es en la plaza de la Libertad en San Pedro Alcántara y en Puerto Banús.
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