Valencia, 13/11/04 La policía disuelve una concentración de 500 jóvenes en una zona castigada por el 'botellón'La mitad de valencianos de 16 a 20 años abusan de la bebida en la calle cada fin de semana
T. BLASCO/P. HUGUETUna fiesta de Empresariales y Económicas fue el motivo por el que unos quinientos universitarios se dieron cita en la madrugada del jueves al viernes en el paseo de la calle Maestro Sosa, junto a Giorgeta y San Vicente. Los jóvenes formaron un multitudinario botellón, precisamente en una zona muy castigada por esta práctica, como ocurre en la Alameda y en Mestalla. Estaban cerca de una conocida discoteca, con los maleteros de los coches bien cargados de refrescos y botellas de alcohol de alta graduación y con los equipos de música a todo volumen. Una sorpresa no prevista por los asistentes a la fiesta callejera estaba por llegar. A las 1.30 horas apareció una veintena de policías locales, requeridos por una vecina. Para que fueran analizadas y tras meterlas en carritos de compra, los agentes se incautaron de las bebidas que estaban dispersadas por el suelo, los bancos y los columpios infantiles. Muchos jóvenes huyeron y otros grupos aislados a insultaron a los policías y lanzaron botellas al aire, en actitud desafiante. A las 2.14 minutos concluyó la operación policial, el paseo de la calle quedaba sembrado de útiles para la práctica del botellón y la discoteca volvía a recuperar su aforo. Cómo prevenir el ‘botellón’Ayer mismo, fue presentado un nuevo instrumento para prevenir estas prácticas. Cómo evitar que los niños quieran ser como los adultos demasiado pronto es el objetivo de la guía ‘Los padres tienen la palabra’. Se trata de que un adolescente de 12 años (edad de inicio “para muchos”) no se refugie en el botellón. La catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, Petra Mª Pérez, argumentó que el niño crece sin autoestima y no sabe controlar sus frustraciones. Eso le lleva a sentirse bien entre sus amigos, pero sólo cuando toma alcohol y está desinhibido. La autora de la guía explicó en rueda de prensa que la madre, el padre o ambos tienen la posibilidad de evitar futuros botellones desde que sus hijos tienen 6 años. Cuando tienen entre 16 y 20, la mitad de los valencianos abusan del alcohol en la calle cada fin de semana. Según la experta, se trata de que los padres no permitan que sus hijos se eduquen con la media de tres horas de televisión diarias. “Hay que establecer límites de comportamiento, dar ejemplo”, argumentó. Deben hacerlo incluso los padres que son abstemios, los que no beben nunca. Su hijo, puso la catedrática como ejemplo, puede ser uno de los que nunca son elegidos por sus compañeros para jugar al fútbol. “En el recreo, las niñas hablan y los niños excluidos están con las maquitinas”, afirman. Eso crea un complejo que llevará a no saber enfrentarse a la presión de los amigos que toma alcohol. Posibles síntomasUna incorrecta formación entre los 6 y los 13 años es la que lleva a que haya “adolescentes que parecen tener 30 años”, a una “socialización anticipada”, apuntó Pérez. Querer acudir a discotecas light, preferir un piercing a un juego educativo, reclamar un teléfono móvil con 10 años o vestir como adultos son algunos de los posibles síntomas, según la experta en educación infantil y Vicente Quilis, vicepresidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA). “Se les da todo lo que piden”, lamentaron. Y a esto puede sumarse que no juegan y no leen, de manera que no desarrollan capacidades para superar la frustración.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |