Vitoria, 29/05/04 1.800 vitorianos de 20 calles soportan un nivel insano de ruido por el tráfico y el trenUn exhaustivo análisis califica a Vitoria como «una ciudad silenciosa», pero prevé problemas por la cercanía de los nuevos barrios a las zonas industrialesAitor Alonso
El análisis viene a ser una radiografía sonora de la ciudad obtenida después de medir y procesar durante meses el ruido ambiental de todas las calles. La principal conclusión del estudio es que menos del 1% de la población, 1.800 vitorianos, están sometidos a un nivel de ruido ambiental superior al que el Ayuntamiento se ha marcado -de forma más exigente que otras administraciones- como umbral de salubridad. «Y no hablamos de ruidos puntuales, sino de mediciones medias, situaciones habituales», aclaró el teniente de alcalde. El límite que se ha marcado el Consistorio son los 75 decibelios durante el día y 65 durante la noche. El problema se centra en torno a una veintena de calles y tiene su origen en dos causas bien definidas. La primera, el tráfico, «el gran foco emisor de ruido molesto de la ciudad», afirmó Pizarro. En arterias como Florida, Madrid, Manuel Iradier, Ramón y Cajal, San Ignacio, Zumaquera, La Paz, Francia y otras diez vías más «una parte de los vecinos, no todos -puntualizó el concejal- soportan ruidos por encima de los límites deseables tanto de día como de noche». Medidas «a largo plazo»Hace cinco años, en 1999, un estudio similar extendía la relación de calles conflictivas hasta las 32. De aquel listado han desaparecido, entre otras, Domingo Beltrán, Ramiro de Maeztu, Micaela Portilla, Portal de Gamarra y Rioja. Cuanto más estrechas son las calles y más intensa -y veloz- la circulación, más problemas sonoros sufren los residentes.El segundo foco emisor de contaminación acústica es el ferrocarril, pero su impacto parece leve en la ciudad. «Sólo afecta a algunas viviendas situadas en la primera línea de la vía, como en las calles José Erbina y Teodoro Doublang», constata el documento. Los trenes, según Pizarro, dejarán de ser un problema cuando se aborde el soterramiento. La potente herramienta informática que gestiona el mapa de ruidos de la ciudad permite prever situaciones futuras en base a los datos manejados por el Consistorio. Así, estima que se producirán conflictos en algunos de los nuevos barrios de la ciudad por su proximidad a las zonas industriales -como Ali, cerca de Lakua, o la nueva ampliación de Júndiz, limítrofe con Zabalgana- si no se consigue un esfuerzo empresarial por insonorizar sus factorías. De momento, los problemas en los polígonos se hallan en Uritiasolo y en Gamarra y Betoño, sobre todo en horario nocturno. La misma simulación ha sido fundamental para el diseño de los nuevos barrios, donde se ha intentado minimizar el impacto del ruido del tráfico en las viviendas. El estudio servirá, además, para plantear «a largo plazo» actuaciones en las zonas más conflictivas.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |