El Correo Digital Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes


Álava, 28/03/04

Con remite

La petición

CARLOS PÉREZ URALDE

El otro día recibí una llamada en el teléfono móvil de un amigo residente en Barcelona: lo primero que me preguntó horrorizado fue en qué frente de batalla me encontraba, si en Ramala, si en Irak o si en Kabul. Mi amigo es de natural socarrón, pero comprendí enseguida a qué se refería: yo caminaba por la aparentemente civilizada calle Florida de Vitoria a mediodía y soportaba los apocalípticos decibelios del tráfico rodado, fielmente recibidos por mi amigo a través del teléfono.

Nada me extraña por tanto que don Javier Otaola, Síndico de esta ciudad, pida al Ayuntamiento una normativa de ruidos para las actividades domésticas y de la vía pública. Llevo mucho tiempo diciendo que Vitoria no es una excepción sino todo lo contrario en esa estadística mundial que coloca a España en el segundo puesto, después de Japón, en lo que se refiere a la emisión de ruido. Locales de diversión, empresas, ciudadanos con incontinencia verbal expresada a grito pelado, motos, bocinas: la lista de agentes culpables de contaminación acústica podría llegar a ser tan larga como la guía telefónica de Nueva York.

No sé si a don Javier Otaola se le hará el caso que merece su alegato, pero lo que sí sé es que lo del estrépito ambiental ha pasado siempre de puntillas por la agenda de asuntos perentorios de la autoridad competente. Estamos igual que hace años, las ambiguas normativas no se cumplen y el caso es que nos encontramos con los tímpanos con grave riesgo de avería. Los tímpanos, los nervios y todo lo demás. Lean ustedes los informes de los expertos sobre los efectos perniciosos del ruido para la salud y me darán la razón de inmediato.

No tengo la menor confianza en que la petición del Síndico sea atendida, y lo escribo como lo siento. Este país de cafres, con perdón de los verdaderos cafres que seguramente son mucho más civilizados en este aspecto que nosotros, ha asumido el ruido como una más de las idiosincrasias nacionales. Por eso a los ciudadanos les parece normal incurrir en el estruendo, la negación más evidente de la inteligencia.

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org