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Salamanca, 25/03/04

Ríos de calimocho en Salas Bajas

El ´botellón´ organizado por los alumnos de Económicas congrega a 3.000 estudiantes, aunque a lo largo del día pasaron por la zona unas 8.000 personas La fiesta concluyó por la tarde sin incidentes
J. C. H.

Desahogos Colas ante las cabinas sanitarias portátiles.

Muchedumbre Los estudiantes llenaron el espacio reservado para el párking en Salas Bajas
Los alumnos de Económicas organizaron ayer una garden-party en toda regla, junto al río y las instalaciones deportivas de Salas Bajas, entre el frío y saturados de calimocho, para celebrar el día de los fantasmas , el apogeo de las fiestas patronales de la mayor facultad de la Universidad de Salamanca.

El botellón congregó a 3.000 estudiantes en el momento de mayor concurrencia, aunque a lo largo del día pasaron por la zona entre 8.000 y 10.000 alumnos, incluidos los de otras facultades y los adolescentes de los institutos próximos al campus Unamuno y el de la Vaguada de la Palma que se sumaron a la juerga.

La peregrinación de jóvenes cargados con bolsas del Arbol y del Lidle no cesó hasta pasado el mediodía. Todos ellos llevaban la bebida a granel para empaparse con distinta fortuna y resultado desigual, se ignora si para desinhibirse o para quitarse el frío de encima, porque se precisa un ánimo inquebrantable para pribar de ese modo bajo condiciones tan adversas.

Contrastes
El Estado estaba de luto, doliente en Madrid por el 11M, algunos estudiantes venían sin tiempo para recuperarse de su participación en el botellón espontáneo que se organizó el lunes en el campus, pero aún así la música dance bramaba ayer en Salas Bajas sobre sus cabezas. Hacía un frío desapacible, pero las provisiones de alcohol lo combatieron con eficacia. Zum, zum, zum, sigue la tralla y no cesa el flujo de jóvenes cargados con bolsas que contienen los ingredientes del calimocho, que tampoco tienen que mezclarse con demasiado esmero. Llegaban, desenfundaban y empezaban a ponerse hasta las trancas. Zum, zum, zum. Fundamentalmente bebían, porque eran menos los que acompañaban el cali con los sufridos ganchitos o el castizo bocadillo de tortilla de patatas, para pasar el trago y no empanzonarse. Es lo que tienen los 20 años. Una fiesta embriagadora, propicia también para el encuentro de los cuerpos, que al final obligó a los efectivos sanitarios a atender algunas intoxicaciones etílicas considerables y un esguince. Zum, zum, zum.

Terminaron los exámenes y la gente desparramó de lo lindo, pero sin incidentes. "Ha sido el año que mejor nos ha salido la fiesta", explicaba Pedro Adolfo Morales, de la delegación de alumnos de la facultad, "porque lo hemos tenido todo controlado y hemos recogido los desperdicios en los 50 contenedores que nos ha facilitado el ayuntamiento. La gente se ha comportado bien y ha sido mejor que lo del año pasado, en el campus, que quedó muy mal", comenta.

Los estudiantes apuraron el tiempo que estaban autorizados para ocupar Salas Bajas antes de retirarse a sus aposentos para dormirla, dedicarse a otras tareas más relajantes aún o seguir de fiesta en la zona de Bordadores hasta la noche, cuando volvieron a congregarse en el pabellón Multiusos, porque había concierto.

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