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Valladolid, 11/03/04

La mitad de los vecinos pagarían hasta un 15% más por una casa lejos del ruido

Los vallisoletanos prefieren residir en un lugar alejado de los elevados niveles sonoros aunque la vivienda pierda valor Los ciudadanos reclaman al Ayuntamiento más inversión en la reducción de la contaminación acústica
Julio G. Calzada
CONCLUSIONES DEL ESTUDIO
SOBREPRECIOS Más por menos

El 52% está dispuesto a pagar entre un 1% y un15% más por una casa en un lugar tranquilo.

Mejor lejos

El 51% prefiere un lugar sin ruidos a 30 minutos de su trabajo.

Aunque sea más barata

Si se regalara la casa, el 54% preferiría una barata y tranquila a una cara en una área ruidosa.

Incluso con más tributos

El 50% pagaría de 3 a 96 euros más por habitante y año en impuestos si eliminan su problema.

SOLUCIONES Personales

El 29% de los vecinos ha aislado de alguna forma su vivienda contra el ruido.

Colectivas

La mayoritaria es desviar el tráfico y alejarlo del casco urbano.

Más lejos, más separado, más caro. Como si de un lema olímpico se tratara, los vallisoletanos prefieren que el ruido no forme parte de sus vidas. El mapa de ruidos de Valladolid elaborado a instancias de la Junta de Castilla y León señala que el 95% de los vecinos sufre, a diario, niveles sonoros por encima de los aconsejados por la Organización Mundial de la Salud. Muchos residentes en la ciudad intentan poner los medios para evitar esta situación, aunque la forma de solventarlo les cueste dinero.

La mitad de los vallisoletanos están dispuestos a pagar más por una vivienda que les asegure que no soportarán ruidos. Hasta un 15% más del valor inicial. El 52% aceptaría un sobreprecio si su hogar se halla en un lugar poco ruidoso, según un estudio, del que no se ha facilitado ficha técnica de la encuesta, realizado entre los vallisoletanos por los autores del mapa de ruidos. Esta parte del trabajo, titulada 'Estudio psicosocial en la población de Valladolid. Evaluación coste-beneficio' analiza la relación entre el precio de las acciones encaminadas a reducir los niveles de ruido y el beneficio económico y social logrado con su aplicación.

El informe parte de un dato básico; la mayor parte del ruido tiene un origen conocido: el tráfico rodado, que alcanza niveles de 75 y 80 decibelios en zonas urbanas durante el día, cuando la OMS recomienda un máximo de 55 decibelios, que equivaldría al teclear constante sobre una máquina de escribir mecánica. Estos niveles sonoros, de media entre 65 y 70 decibelios, se mantienen desde las 10.30 hasta las 22 horas. De noche el ruido baja a 55-60 decibelios. La OMS aconseja para el descanso nocturno un máximo de 45 decibelios (el ruido de la rotura de una hoja de papel).

Los especialistas aseguran que el coste ocasionado por el ruido del tráfico supone entre el 0,1 y el 1,4% del Producto Interior Bruto (PIB). El porcentaje depende del país y del método aplicado para el cálculo. Parte de Europa utiliza el 1% del PIB en el análisis del coste y el beneficio del ruido generado por el transporte.

Ni regalada
Los vecinos prefieren que les regalen una casa barata y tranquila a una cara en un rincón ruidoso. La encuesta destaca que el 54% de la población «prefiere un lugar silencioso a pesar de que la vivienda que se les regala sea de menor valor». Si a ese porcentaje se suma los que optan por una zona medianamente ruidosa la conclusión es que el 85% de los residentes en Valladolid prefiere un lugar nada o poco ruidoso, aún a costa de la pérdida de valor económico de la vivienda.

Lo saben en las agencias de la propiedad inmobiliaria (APIs), donde el factor 'tranquilidad' es un valor incluido en las ofertas de venta. Lo mismo ocurre en las inmobiliarias. El valor 'entornos tranquilos' o 'naturales' destaca en la publicidad de sus promociones, por encima de atractivos como 'calidades de lujo'.

La 'tranquilidad' tiene incluso un valor para el ciudadano medio: entre el 1% y el 15% de sobreprecio de la vivienda. El 52% de los vecinos pagaría un sobrecoste por un piso o una casa levantada en zonas con poco ruido. Es más, para el 80% de la población es más importante un lugar silencioso que la distancia al trabajo. Para el 51% es preferible vivir en un lugar medianamente ruidoso, aunque se encuentre situado a treinta minutos de su lugar de trabajo. Esta última disposición supone una paradoja, porque el desplazamiento desde las zonas tranquilas a las áreas laborales exige un mayor número de desplazamientos en automóvil, lo que aumenta la cifra de vehículos en circulación. O lo que es lo mismo: la búsqueda de zonas tranquilas por parte de los vecinos regresa convertida en más ruido para el entorno de las grandes avenidas de la ciudad.

La alegría de Hacienda
Las molestias ocasionadas por el ruido son de tal calibre que los ciudadanos muestran su disposición a pagar más impuestos a cambio de que el Ayuntamiento les libere de esa pesadilla. La mitad pagaría cantidades comprendidas entre 3 y 96 euros por habitante y año, una noticia que alegraría a cualquier concejal de Hacienda. La otra mitad se reparte entre los que no están dispuestos a tributar más y los que aceptarían hacerlo, pero aseguran que no tienen dinero. La cantidad de promedio de los dispuestos a abonar por ciudadano y año es de 7,22 euros. Los muy molestos con el ruido llegarían a los 9,81 euros por año.

Los ciudadanos valoran lo que debería invertir el Ayuntamiento para reducir la contaminación acústica. De esta respuesta resulta un valor promedio de 9,54 euros por habitante y año, el 12,66% del presupuesto de la Concejalía de Medio Ambiente y el 1,38% del presupuesto municipal.| MEDIO AMBIENTE | SOLUCIONES AL RUIDO

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