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Albacete, 11/03/04

Vecinos y negocios sufren notables pérdidas económicas por el botellón

El precio de los pisos ha bajado y algunos propietarios de viviendas para alquiler no encuentran inquilinos
Un hotel ha renunciado a alquilar un tercio de sus habitaciones ante las quejas constantes de sus clientes
José Fidel López
Llevan varios años padeciendo las molestias del botellón, pero el problema se ha agravado desde hace dos años. El consumo de alcohol en la vía pública cada fin de semana, de jueves a sábado, por parte de cientos de jóvenes en el entorno de la biblioteca pública -incluidas las calles San José de Calasanz, Nueva, Periodista Del Campo Aguilar y callejón del Campico- está causando no sólo problemas de orden y convivencia, sino también económicos.

Según los testimonios recogidos por este diario, el precio de los pisos de la zona ha bajado, hay viviendas en alquiler para las que sus propietarios no encuentran inquilinos, y otro ejemplo, el hotel San José, que prácticamente ha renunciado a reservar 15 de sus 46 habitaciones -las que dan a la calle San José de Calasanz- ante las constante quejas de sus clientes.

«Es el colmo, se paga para estar en vela»
El hotel San José es uno de los establecimientos ubicados en la zona del botellón que mayores perjuicios está sufriendo. Cada fin de semana, y según su director, Antonio Martínez Navarro, están dejando de reservar las habitaciones de su establecimiento que dan a la calle San José de Calasanz ante las numerosas quejas de los clientes. Y es que el malestar de los usuarios del hotel son más que frecuentes; en los formularios que entregan los clientes al establecimiento se pueden leer frases tales como: «No hemos podido dormir (...) por el ruido en la calle (...). Dos noches sin dormir es el colmo, se paga para estar en vela», u otras como «tan solo un aspecto desagradable, aunque ajeno al hotel, hay que tener en cuenta la mala imagen de la gente bebiendo en la calle las noches de los fines de semana», o «imposible volver debido al ruido de la calle y los gritos hasta altas horas de la madrugada, es increible».

Un asunto denunciado sin éxito ante la Defensora
Los vecinos de la zona de la biblioteca pública han recurrido a todos los medios a su alcance, dirigiéndose en reiteradas ocasiones al Ayuntamiento, interponiendo denuncias ante la Policía Nacional, y solicitando, incluso, la intervención de la Defensora del Pueblo. En concreto, dos vecinas enviaron un escrito en noviembre del 2002 a María Henar Merino poniéndole al tanto de los problemas que les causaba el botellón, desde «ruidos» a «amenazas», pasando por «deterioro» de la vía pública «por los vertidos de las bebidas y basura».

De la misma manera, indicaron a María Henar Merino que se rebasaban «ampliamente» los horarios de cierre de los establecimientos del entorno, y que en los botellones participaban menores de edad, circunstancias que estaban causando «alteración del sueño en los vecinos de la zona».

Pues bien, la respuesta de la Defensora fue que no podía actuar ya que no le constaba que existieran denuncias sobre este asunto en el Ayuntamiento. Eso sí, aclaró a los demandantes que la Constitución garantiza el derecho al disfrute de un medio ambiente de calidad, y se ofreció a actuar en el futuro si el consistorio no cumplía con sus obligaciones.

Sin cuantificar
El director del establecimiento, Antonio Martínez Navarro, no se atrevía a cuantificar las pérdidas que el consumo de alcohol en la calle les está causando, «pero puedo decir que son muchas». Una de las últimas medidas que ha adoptado el hotel es la contratación de un guardia jurado durante los fines de semana para «que los clientes puedan entrar en el establecimiento sin problemas, y eso también va a nuestra cuenta», indicó.

El problema es de sobra conocido en el Ayuntamiento, y también por el Foro de la Participación, que en febrero constituyó una mesa especial para analizar este fenómeno y proponer soluciones. Pero además, hace apenas una semana que más de un centenar de vecinos y empresarios de la zona se reunieron en el hotel para ir más allá y tomar medidas más contundentes, y vaya que las habrá. Según destacó Martínez Navarro, los afectados por el problema han dado los primeros pasos -ya lo anunciaron el viernes pasado- para demandar al Ayuntamiento por daños y perjuicios.

En este sentido, se estima que podrían ser hasta 150 las denuncias que le podrían caer al consistorio.

Por familia y negocio
«No pretendemos colapsar los juzgados, por eso se ha decidido presentar una demanda por familia o establecimiento, ya no podemos más», añadió el director del hotel, quien señaló que «nosotros no nos oponemos a que los jóvenes consuman alcohol, allá ellos, lo que queremos es que se respeten nuestros derechos, que para eso pagamos impuestos, pedimos que la Policía Local y la Policía Nacional actúen, que apliquen las leyes».
Molestias
Las molestias que sufren son de todo tipo, desde la suciedad que queda tras esta práctica al escándalo, pasando por ruidos, vómitos, calles colapsadas, peleas... «Y estamos hablando además de algo que afecta a la salud, no poder dormir durante tres días a la semana es muy duro», comentó una vecina del edificio Europa, Gema Rocío Martínez.

Precisamente, el presidente de la comunidad de propietarios del edificio Europa, que cuenta con 96 viviendas, remitió el pasado mes de noviembre un completo dosier al concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, explicándole detalladamente las consecuencias del botellón, una práctica que les ha llevado a gastar 12.000 euros en una valla para proteger su inmueble.

Que se aplique la ley
«Lo único que pretendemos es que se aplique la ordenanza municipal de Medio Ambiente, que se sancione, que se evite esta ley de la selva», dijo Gema García. En el dosier, además de facturas de daños causados en la zona, aparecen denuncias ante la Policía Nacional, escritos al Ayuntamiento, a la Defensora del Pueblo o cartas en la prensa. «Estamos esperando una respuesta del Ayuntamiento», dijo esta vecina de la zona.

Antonio Martínez destacó además que el consistorio albaceteño hace «oídos sordos» ante esta problemática hasta tal punto que «no hacen caso ni siquiera a lo que desde el Foro de la Participación se les dice».

Hasta ahora lo único que han logrado es que la Policía Local permanezca en la zona del botellón, medida que se ha puesto en marcha desde la pasada semana, «pero no sancionan», dijo el director del hotel. Hoy jueves, de nuevo, habrá fiesta en la zona.

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