Granada, 23/02/04 Los granadinos están a la cabeza de Andalucía en consumo de tranquilizantesCasi una treintena de personas se encuentra en tratamiento en el Centro Provincial de Drogodependencias para superar su adicción a los fármacos contra la ansiedadCarlos MoránGranada está de los nervios. Al menos eso es lo que se deduce del último estudio sobre drogas elaborado por la Junta de Andalucía. Según esa estadística, los granadinos son -sería más correcto hablar en femenino, porque ellas las toman más-, junto a los almerienses, los mayores consumidores de pastillas tranquilizantes de toda Andalucía. Además, lideran en solitario la 'clasificación' regional de ingesta de píldoras para dormir. El dato puede dar lugar a chanzas. Habrá quien diga que es normal: a fin de cuentas, Granada es la provincia más ruidosa de la comunidad autónoma y algo habrá que hacer para conciliar el sueño.Pero no es una broma. Actualmente, 29 personas acuden al Centro Provincial de Drogodependencias (CPD), dependiente de la Diputación, para intentar superar su adicción a los medicamentos que sirven para calmar los síntomas de determinados trastornos del ánimo. Evidentemente, el número de afectados puede ser mucho más elevado: habrá quien opte por acudir a consultas privadas y quien, sencillamente, no reconozca que tiene un problema con unos fármacos legales que, en teoría, iban a aliviar sus males. Las historias de esos pacientes, según relata Antonio Torres, director del CPD, son parecidas. En algún momento de sus vidas, por la causa que fuere, zozobraron en el remolino de la ansiedad o la angustia, dos padecimientos muy habituales en las vertiginosas sociedades avanzadas. PsicoterapiaAcudieron al médico y éste les recetó ansiolíticos o hipnóticos -pastillas que ayudan a dormir en situaciones de excesiva agitación nerviosa-. Hasta aquí todo normal. Miles de ciudadanos reciben a diario indicaciones similares y no sucede nada. Lo malo viene cuando, ante un nuevo obstáculo vital, el enfermo recuerda lo bien que le fue con las pastillas y, legal o clandestinamente, vuelve a recurrir a ellas. El círculo vicioso ya está trazado. En poco tiempo, la adicción es una realidad. El remedio ha sido peor que la enfermedad.La terapia es fundamentalmente psicológica, se educa al adicto para que se enfrente a las dificultades sin tener que apoyarse en muletas químicas. «Se enseña al paciente a desarrollar habilidades sociales, a afrontar situaciones...», explica el máximo responsable del CPD. Curiosamente, en determinados casos los terapeutas emplean en el tratamiento fármacos muy similares a los que originaron la dependencia. La curación es posible. A veces, es cosa de unas pocas semanas y otras, cuesta más. «Hay enfermos que incluso deben ser ingresados en comunidades terapéuticas», indica Antonio Torres. Él y todos los expertos en drogodependencias recalcan que el método más seguro para alejar el fantasma de la adicción es evitar la automedicación. «Los ansiolíticos y los hipnóticos deben tomarse siempre por prescripción médica. Hay que seguir a rajatabla las indicaciones del médico, que es el que conoce los efectos y la forma en que actúan estos medicamentos. De esta forma, prescribirá el más apropiado para cada caso», argumenta Antonio Torres. Los prospectos informativos de los psicofármacos también hacen especial hincapié en los riesgos derivados de un consumo anárquico. «El uso de benzodiacepinas -que es el grupo al que pertenecen los tranquilizantes- puede conducir a una dependencia. La toma de benzodiacepinas se hará sólo bajo prescripción médica, nunca porque hayan dado resultado en otros pacientes, y nunca se aconsejarán a otras personas», dice uno de los folletos que acompaña a unas cápsulas contra el nerviosismo que son muy populares. El papel también aclara que jamás hay que subir la dosis por propia iniciativa ni prolongar el tratamiento sin contar con el médico. Si se desoyen estos avisos, el enfermo puede precipitarse al pozo de una adicción que incluso causa un síndrome de abstinencia -conocido como el 'mono'- nada despreciable. Los ansiolíticos y barbitúricos siempre se dispensan con receta médica. Según las oficinas de farmacia consultadas por este diario, también hay que dar al boticario el número del carné de identidad a la hora de adquirir esta clase de medicamentos. No obstante, existe tráfico ilegal de pastillas para los nervios. Los datosSegún las estadísticas de 2003 de la Junta de Andalucía, la provincia en la que se consumen más tranquilizantes es Almería, con un 7,8%, seguida de Granada, que llega hasta el 6,6%.En cuanto a los hipnóticos, Granada es líder destacada con un porcentaje del 7,4%. Almería, que sería la segunda, se quedaría en el 4,5%. En términos generales -y en el momento en el que se realizó la encuesta-, había unos 110.000 andaluces consumiendo hipnóticos, 50.000 de los cuales lo harían de forma habitual. En cuanto a los tranquilizantes, el número de consumidores ascendería, también en toda la región, a 210.000, de los que unos 140.000 serían habituales. De todas formas, la administración sanitaria andaluza se está esforzando, y con éxito, para reducir la prescripción de este tipo de medicamentos. Así, desde 1994 hasta 2003 el consumo de tranquilizantes ha caído a la mitad, y el de hipnóticos, del 2,8% al 2%.
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