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Córdoba, 15/02/04

La nueva ordenanza de ruidos obligará a cerrar «pubs» y reducir tráfico en las zonas saturadas

A. R. V.
El ruido, la molesta banda sonora que llevan aparejada la movida nocturna o el tráfico, ha convertido en un clamor vecinal la urgencia de regular este problema con fórmulas taxativas. Una ordenanza municipal pone el dedo en la llaga desde el año 2000, al incluir como medida límite la declaración de Zonas Acústicamente Saturadas. Éstas las define como «aquellas zonas del municipio en las que existen múltiples actividades de ocio e instalaciones, debidamente autorizadas, que generan por efecto acumulativo unos niveles sonoros en el exterior que sobrepasan en más de diez decibelios los niveles límite fijados (50-60)».

Sin embargo, hasta ahora, el Ayuntamiento ha declinado estas medidastan drásticas. En estos días, las asociaciones más afectadas por el ruido, abanderadas por la Federación de AA.VV. Al-Zahara, están moviendo fichas para que el Consistorio defina cuanto antes un mapa de ruidos, en lo que la alcaldesa, Rosa Aguilar, empeñó su palabra hace cinco meses. Los vecinos, que creen que el Ayuntamiento ha hecho oídos sordos sobre el problema. identificaron hasta 20 calles con un nivel acústico atronador, entre las que sobresalen Ciudad Jardín y zonas surgidas de los últimos planes de urbanización como el pujante Plan Renfe.

La situación actual de «pasividad», según denuncia Al-Zahara, puede dar un giro en los próximos meses. El delegado de Presidencia, José Antonio Cabanillas, quiere adaptar la ordenanza municipal, actualmente inoperante, al reglamento andaluz, que deriva del decreto 326/2003, por el que se regula la protección contra la contaminación acústica en Andalucía.

La nueva norma, que entrará en vigor a mediados de marzo, endurece hasta extremos desconocidos -siguiendo una directriz europea- el control por parte del Consistorio sobre aquellas zonas de la ciudad en las que la contaminación acústica puede perturbar la salud. Según esta norma, la Administración estará obligada a aprobar mapas de ruidos, realizar mediciones periódicas, e impulsar planes de acción enfocados a reducirlos en un plazo estipulado.

Las ZAS quedan sujetas a un régimen especial de actuaciones, que pueden ir desde la suspensión temporal de las licencias concedidas, la prohibición y limitación horaria de colocar mesas y sillas en la vía pública y el establecimiento de restricciones para el tráfico rodado. La norma estipula un sistema de inspección y un régimen de multas para los infractores.

Se trata de un paquete voluminoso de medidas rotundas, que ponen en jaque a numerosas discotecas y «pubs» hacia los que se dirigen cada fin de semana una legión de noctámbulos. Pero, su efecto dependerá del mapa de ruidos que se diseñe. Sobre este punto, ya se han producido los primeros choques entre vecinos y el gobierno de IU, lo que permite aventurar a aquéllos que llegar a un consenso sobre las ZAS no será un camino de rosas. Las asociaciones afectadas han identificado cinco zonas y una veintena de calles para las que solicitan medidas restrictivas.

Mapa de ruidos
Aledaños del Plan Renfe. El Paseo de Córdoba ha visto crecer y multiplicarse, en apenas siete meses, el número de establecimientos hosteleros y cafeterías, que se han abierto paso entre pisos de alto poder adquisitivo. Actualmente, hay una decena y otros están a punto de abrir sus puertas. Francisco José Jiménez, portavoz de la A.VV., sospecha que algunos negocios están incumpliendo la limitación de horario adecuado a su actividad y no duda en llegar a la vía penal, «si el Ayuntamiento no nos da una solución rápida».

Molinos Alta-Pretorio. Para muchos jóvenes, es la «meca» del botellón en la ciudad. De hecho, la A.VV. Torre de la Malmuerta perciben ya «síntomas» de que el vallado de Ciudad Jardín acabará concentrando en esta zona el consumo de alcohol en plena vía pública. Los efectos acústicos se ven desbordados también por la afluencia del tráfico y los «pubs» con terrazas.

Ciudad Jardín. Residentes en calles tan atestadas de bares como Julio Pellicer o Alderetes saben bien lo que es no pegar ojo por la noche. Su reivindicación de que se declaren ZAS es histórica. El cierre por obras de Gran Vía Parque ha alejado de momento el «fantasma» del botellón. Puede ser una de las zonas más afectadas por la nueva regulación. Hasta ahora, el Ayuntamiento se ha limitado a suspender temporalmente licencias por saltarse las restricciones, que luego levantaba.

El Arenal. La movida es, en este barrio, un problema menor en comparación con el estruendo metálico que provocan las carreras de vehículos que se producen los fines de semana en la avenida de las Lonjas o el fragor de la actividad de Mercacórdoba, desde las cinco de la madrugada. Bajo encargo de la A.VV. El Arenal del Arcángel, pruebas técnicas constataron que el ruido de fondo debido al tráfico rebasaba con creces los límites permitidos.

Zumbacón. Es un caso parecido. La afluencia de coches en la avenida de la Igualdad hace superar los decibelios.

Alcázar Viejo. En este caso, los vecinos se quejan de la inusitada actividad nocturna que el Ayuntamiento está dando a las Caballerizas Reales.

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