Vigo, 10/02/04 Los expertos apelan a la aplicación de la ley y al civismo para reducir el ruidoJavier PastorizaLa "concienciación social", junto a una vigilancia eficaz de la legislación en materia de ruidos por parte del Concello, son las acciones claves para lograr reducir los altos niveles de contaminación acústica que padece Vigo, situados diez decibelios por encima de los índices recomendados por la UE. Los expertos que elaboraron el diagnóstico sobre el ruido en la ciudad, el catedrático Luis Espada y el doctor Ingeniero Industrial Javier Rodríguez, agregan a estas medidas la mejora de la planificación urbanística para lograr espacios más abiertos y calles más anchas; y algunas actuaciones técnicas, como la instalación de asfaltado poroso en varias calles, la mejora del pavimento para evitar la conducción brusca y a velocidad irregular, y la instalación de pantallas acústicas en las circunvalaciones."En otras ciudades hay controles policiales a vehículos que superan los índices permitidos. Un automóvil que va a escape libre puede despertar a toda una ciudad", ejemplifica Rodríguez. En cuanto al civismo, los especialistas propugnan medidas como evitar en todo posible las frenadas y acelerones en la carretera, circular a una velocidad constante siempre que se pueda, y no tocar el claxon a menos que sea necesario, entre otras. "También sería conveniente concienciar a la población de que muchos de los viajes que ahora realiza en coche los podría hacer caminando", comenta Espada. Ciudades como Barcelona cuentan con asfalto poroso en varias zonas del centro urbano, lo que llega a reducir el nivel de ruido en 4 y 5 decibelios. "Es un tipo de pavimento apropiado para las calles en las que se circula a más de 50 kilómetros por hora porque absorbe mucho el ruido por rodadura y algo el del motor", comenta Rodríguez. El alto coste de instalación y mantenimiento son los inconvenientes de este tipo de asfalto. Por otra parte, también repercuten en los niveles de ruido los baches y el deterioro del firme en general. "Producen un tránsito irregular y cambios de velocidad", expone el ingeniero. Finalmente, los expertos proponen también mejoras en la ordenación viaria teniendo en cuenta la orografía de Vigo, una ciudad con numerosas calles en pendiente, lo que provoca un incremento del ruido de los motores de los automóviles. "Sería conveniente reducir el tráfico en sentido ascendente y buscarle alternativas", precisa Rodríguez al respecto. La ordenanza que prepara el Concello sobre la inspección técnica a la que se verán sometidas las edificaciones incluirá entre las exigencias a cumplir por las viviendas la de que dispongan del grado de aislamiento necesario. "Como medida correctora sería recomendable mejorar el acristalamiento, sobre todo en las edificaciones situadas en entornos de niveles acústicos críticos", comentan los especialistas, quienes plantean que la instalación de estos sistemas sea subvencionada por la administración pública. La situación en el Casco Vello empeora, según los vecinosLos vecinos del Casco Vello han detectado un aumento de los niveles de ruido en los últimos meses debido a lo que consideran una "relajación de la vigilancia" sobre los establecimientos nocturnos. La presidenta del colectivo, Dora Vázquez, aplaude que el Plan Especial para la zona que entrará en vigor a finales de año prohíba la concesión de más licencias para locales de copas, pero pide que se mejore la situación de los existentes. "Primero con la campaña, y después con la crisis política, bajó la presión del Concello, lo que ha provocado que muchos locales hayan vuelto a subir los niveles de ruido", denuncia. El entorno de Churruca, la calle Real, Lepanto, Teófilo Lorente y Pobladores con Plaza de Pescadores figuran entre las zonas más afectadas."Recibimos montañas de denuncias, sobre todo a partir de los jueves", resalta Vázquez, quien critica que existen establecimientos con orden de precinto que siguen abiertos. La comisión de control que estaba en marcha en el Casco Vello, en la que había representantes de la Policía y los vecinos, consiguió hasta antes de la campaña electoral que los niveles se redujesen. "Algunos locales instalaron medios para rebajar los ruidos, como la doble puerta, pero ahora, al ver que hay dejadez, muchos vuelven a dejarlas abiertas cuando hay mucha gente", señala la presidenta. En calles como Martín Códax, Irmandiños y Rogelio Abalde hay más de 150 viviendas afectadas por el exceso de ruido. "Algunas mediciones dan niveles impresionantes", destaca.
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