Deltebre, 01/02/04 'Marcha' en el dormitorio de casaLos vecinos del bar condenado por ruido sufren en la habitación niveles acústicos de 59 decibeliosSÍLVIA BERBÍS
En 1997, un joven del municipio, Antonio Roldán, que ahora es concejal de CiU en el municipio, montó ahí el bar musical Únik, que ahora regenta con su hermano Sergio. Ambos han sido condenados por una juez de Tortosa a dos años y tres meses de prisión y a clausurar el pub por haber hecho imposible el descanso de Leocadia y Joan debido al excesivo ruido de la música por las noches. La del pasado viernes, la primera tras conocerse la condena, los dueños del pub abrieron las puertas de su local con casi idéntico volumen. "Llevamos cinco años sin dormir los fines de semana, estamos histéricos esperando que acabe todo esto", asegura Leocadia, que a sus 66 años padece una depresión crónica que le obliga a tomar nueve pastillas diarias, tal como declaró ante la juez. Convalecencia movidaSu marido, Joan, de 77 años, también tiene problemas de salud, especialmente desde que en el 2001 se sometiera a una operación cardiaca, con una convalecencia en casa: "Intentaba descansar en el sofá y los golpes de la música parecían bombas, como si estuviera en la guerra". Uno de sus dos hijos, Juan Carlos, sigue viviendo con ellos y sabe lo duro que resulta ser incapaz de conciliar el sueño, más aún cuando el reloj sonará casi de madrugada para empezar la jornada de camionero. "Tuvo que dejar el trabajo porque le cogía sueño conduciendo y era muy peligroso", explica su madre. A veces, los tres se pasan el horario "de marcha" sentados ante el televisor. Puntualizan que en invierno la situación es menos dramática, "pero a la que llega la primavera, ya estamos, y en verano y Navidad... es insoportable", insiste Leocadia. En ocasiones han optado por abandonar su domicilio para pasar la noche en el piso de su hija, o en el de la suegra. "Pero ésa no es la solución. Aunque esto es un sinvivir --reclama la afectada--, nosotros invertimos nuestro dinero para tener esta casa; son ellos los que vinieron a molestarnos y son ellos los que deben irse". Los hermanos Roldán, sin embargo, mantienen el pub abierto, piensan recurrir la sentencia y reiteran que han aplicado al local las medidas de insonorización que marca la normativa para evitar esas molestias. Insuficientes, según las mediciones de los peritos, que certificaron niveles acústicos de hasta 59 decibelios en el dormitorio del matrimonio de ancianos.
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