Oviedo, 27/12/04 Cuco Suárez presenta en la Fundación Botín una plan expositivo sobre el ruidoEl artista asturiano, becado en Suiza, propone una reflexión sobre los excesos de la sociedad contemporáneaP.R.
El artista asturiano se trasladó a Zúrich con la beca y realizó la instalación «El silencio es estertóreo», una reflexión sobre el ruido que quiere ser una meditación sobre la sociedad contemporánea. La relación angustiosa del individuo con su entorno es una de las obsesiones artísticas de Cuco Suárez. Según ha explicado el propio Suárez, le gusta trabajar con los extremos, para ver cómo convergen y comulgan. «No es sólo el ruido físico como tal lo que me preocupa», escribe Cuco Suárez sobre el proyecto, «sino también el exceso de información al que nos vemos sometidos a diario, imágenes violentas, programas basura, publicidad desmesurada, entre otras cosas, están volviendo al ser humano vulnerable, crispado, desorientado...». La instalación «El silencio es estertóreo» está compuesta de cuatro elementos, todos ellos relacionados con el ruido y el silencio, y con la situación de vulnerabilidad y fragilidad del individuo. Sobre una pared, ha incrustado violentamente una serie de grandes herramientas pintadas de rojo -martillos, picos, taladros y mazos-, arrojando una amenazadora sombra sobre orejas expuestas a sus agresiones. Al fondo de la sala, una cabeza romana de cera, montada sobre una columna con capitel corintio, se consume lentamente con una llama en su interior. En la otra pared, un monitor de vídeo, coronado de orejas, nos muestra la imagen de un pulso inagotable, un enfrentamiento de fuerza entre dos brazos desnudos, que no termina de resolverse. Y la escena la preside finalmente una campana silenciosa, colgada del techo, con una bombilla encendida en su interior. «Se trata en general de imágenes de la fragilidad humana (...) El hombre clásico se consume silenciosamente, mientras el moderno mundo de la técnica, de la maquinaria industrial y de los medios de comunicación, en teoría al servicio de los hombres, parece devorar el mundo diferente», escribe Miguel Cereceda en el texto del catálogo editado para la exposición. Cuco Suárez lleva algún tiempo trabajando en esta línea. En 2003, en la Fundación Telefónica de Madrid, presentó su instalación «Misterio y evolución», en la que mostraba la brutal transformación de la sociedad y la cultura tradicional; el pasado verano, en la sala Montcada de Barcelona, trabajó sobre los problemas del pánico en «El sueño de la razón».
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