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Barcelona, 18/12/04
Nuevos datos del problema de la suciedad en la ciudad

BCN gasta casi un millón al mes en limpiar la basura de los incívicos

El coste de la limpieza extra se ha multiplicado por 20 en tres años por el alud de infracciones
Los desperdicios fuera de los contenedores, el 'botellón' y las pintadas disparan el presupuesto
Patricia Castán
Cada ciudadano que arroja la bolsa de basura fuera del contenedor contribuye a disparar la factura municipal de limpieza. Subsanar el rastro del incivismo cuesta casi un millón de euros mensuales extraordinarios a las arcas del ayuntamiento. La cifra es 20 veces superior a la del 2001 y se nutre tanto de los que son incívicos por ignorancia, por desidia o por vandalismo.

El ayuntamiento habrá destinado este año a la recogida de basuras y limpieza un total de 136 millones de euros (22.628 millones de pesetas). Lo alarmante es que, de esa cantidad, casi 10 millones de euros (833.000 euros mensuales) se destinan a reforzar los servicios para corregir las infracciones en la eliminación de las basuras. Dejar las bolsas fuera del contenedor, tirar muebles sin previo aviso al 010 y utilizar las papeleras para tirar desechos grandes son algunas de las infracciones más habituales. Otros 120.000 euros mensuales se destinan a limpiar pintadas de las paredes.

10% del presupuesto
Las actitudes incorrectas, por tanto, se comen casi un 10% del presupuesto anual, que podría ser muy útil para mejorar el servicio

La directora de Servicios de Limpieza del Ayuntamiento de Barcelona, Núria Badia, destaca que los actos incívicos se han multiplicado en su doble faceta. Tanto los de los infractores que desconocen que dejar una bolsa fuera del contenedor entorpece gravemente el operativo de limpieza, como los de vándalos que hacen destrozos expresamente.

El ayuntamiento atribuye el vandalismo a colectivos específicos. Badia señala que tan sólo el capítulo de destrozos y botellón (sin contar las pintadas) ya supone un gasto de 76.104 euros (12,6 millones de pesetas) mensuales. El grueso (el 90%) de la factura extra de limpieza se la lleva, sin embargo, el incivismo perezoso. Es decir, el de los que abandonan a media noche un armario viejo en plena calle, por ejemplo.

La responsable de limpieza urbana señala que estos comportamientos generan un círculo vicioso, ya que el ciudadano que deja un trasto en la calle observa cómo al día siguiente ha sido retirado, y reincide en su incivismo, pensando incluso que su actitud es correcta. "Pero si no los retirásemos, la calle estaría llena", se lamenta Badia.

Colaboración
El actual sistema de recogida, además, exige de la máxima colaboración ciudadana. Los camiones de recogida lateral permiten utilizar contenedores mucho mayores, y suponen un coste menor, pero no llevan operarios de limpieza --como antes-- en la parte trasera. De ese modo, todos los desechos extra corren a cuenta de las unidades de refuerzo que pasan más tarde. Y a más refuerzo, mayor inversión.

Otro tanto sucede con el botellón , el servicio extra no sólo afecta a la recogida, sino al riego posterior de las zonas afectadas.

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