Palma de Mallorca, 17/12/04 ‘CASO MEGAPARK’ / La justicia investigara el escandaloUn juez admite la querella interpuesta por Grosske contra Cirer y De Santos por «proteger» la discoteca ilegal de CursachEl Juzgado de Instrucción número 1 tomará declaración a la alcaldesa y al teniente de alcalde de Urbanismo de Cort EU-EV les acusa de prevaricación por haber dejado al empresario abrir su sala de fiestas ilegal este verano desoyendo a sus técnicosEsteban Urreiztieta
La formación liderada por Eberhard Grosske en el Ayuntamiento de Palma aplaudió ayer esta decisión judicial y recordó que conllevará la incoación de las correspondientes diligencias previas, entre las cuales estará la comparecencia como imputados de Catalina Cirer y Rodrigo De Santos. Apesar de albergar importantes irregularidades urbanísticas; de que los planos fueran falseados por el ingeniero contratado por Bartolomé Cursach; de funcionar como una macrodiscoteca al aire libre con una licencia de restaurante de un tenedor; e incluso de que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares ordenara a Cort la clausura inmediata del establecimiento y de que este periódico diseccionara durante meses el escándalo, el cierre no se produjo hasta el mes de septiembre, cuando la temporada ya había tocado a su fin. La querella destaca que «al inicio del presente mandato municipal, en junio de 2003, el nuevo Consistorio, hereda un expediente administrativo absolutamente irregular y una actuación administrativa caracterizada por su inactividad e incoherencia que vulnera derechos fundamentales de los vecinos». Y «la explicación a tanta irregularidad», según reza la denuncia, «es simple: la personas socias de Magainver, la entidad que explota el MegaPark, son personas de gran poder económico y se dice también, con influencias en los círculos políticos». Partiendo de esta base, «los políticos no han actuado, sin dar cumplimiento a sus propias resoluciones», dándose el agravante de que «con el nuevo Consistorio esta situación ya se convirtió en un tema recurrente en los medios de comunicación, produciéndose en ellos noticias y comentarios a diario». La reaperturaY, «a pesar de ello», añade la denuncia, «las irregularidades en vez de solventarse, aumentaban con la condescendencia de los responsables políticos objeto ahora de esta acción penal». La primera de ellas, siendo Catalina Cirer alcaldesa de Palma, tuvo lugar al iniciarse la pasada temporada de verano.En aquel momento, «la entidad explotadora del MegaPark solicitó al Ayuntamiento de Palma la placa de distintivo de establecimiento público que, después de diversos informes de los técnicos municipales fue denegada por un decreto de finales de mayo, el cual señalaba claramente la imposibilidad de reapertura de la discoteca». Sin embargo, «a pesar del decreto de mayo y de las reiteradas y claras actuaciones anteriores, el Ayuntamiento deja que se abra de nuevo la discoteca». Y prosigue la querella interpuesta por EU-EV que «tras la reapertura se suceden las denuncias en el ámbito mediático y particular sin que ello altere la línea de actuación del Ayuntamiento, línea que el concejal responsable de Urbanismo, en declaraciones efectuadas el 22 de julio a la prensa llega a explicitar en forma de un pacto con los responsables del MegaPark por el cual el Ayuntamiento no procedería al cierre 'mientras se respetaran los horarios y la normativa sobre ruidos' ». Esta situación, «escandalosa por reiterada y despreciativa de la legalidad, llega a su punto álgido a resultas del recurso contencioso administrativo» interpuesto por el hotel vecino. En plena temporada, con la discoteca MegaPark abierta de par en par y funcionando a pleno rendimiento, el Tribunal Superior dictó un auto mediante el cual ordenaba a Cort «decretar la paralización y clausura de la actividad clandestina de sala de fiestas que viene desarrollándose en el establecimiento MegaPark». Sin embargo, «la realidad es que, una vez más, el MegaPark mantiene su actividad inalterada hasta pocos días antes del final de la temporada turística». Y como prueba de ello, la formación liderada por Grosske ha aportado algunas actas de la Policía Local que daban fe de que el establecimiento de Cursach estaba abierto «con la presencia de 800 personas en el local, 325 más de las autorizadas». Con todos estos hechos sobre la mesa, EU-EV concluye en su denuncia que «han sido los responsables políticos ahora querellados quienes, ignorando los dictámenes de sus propios técnicos, sus propios decretos, y en un ejercicio sutil de cinismo han ofendido el principio de legalidad en el ejercicio de su función pública, principio esencial, en un Estado de Derecho».
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